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Por Edgardo Solano

En el Candlestick Park de la ciudad de San Francisco, el 29 de agosto de 1966, los Fab Bour se despedían de los escenarios y de la “Beatlemanía”.

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El  29 de agosto de 1966, hace exactamente medio siglo, en el Candlestick Park de la ciudad de San Francisco Los Beatles ofrecieron el que es considerado como su último concierto oficial ante su público y también cerraron la “Beatlemanía”.

Con ese emblemático recital los Fab Four le pusieron fin a una etapa que se extendió por cuatro años y que estuvo dominada por maratónicas giras que incluyeron cerca de 1.400 apariciones en vivo a nivel internacional. Ese concierto también cerró un extenso tour del grupo por los Estados Unidos.

Su primera aparición estadounidense fue en el programa “The Ed Sullivan Show”, el 9 de febrero de 1964, y fueron vistos por aproximadamente 74 millones de televidentes, casi la mitad de la población del país del Tío Sam en aquellos años. El éxito fue inmediato.

En aquel concierto en el Candlestick Park los teloneros de del cuarteto de Liverpool fueron The Cyrkle, The Ronettes y The Remains.

John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr abieron el recital con “Rock and Roll Music”, un cover del clásico de Chuck Berry que no podía faltar en los shows del grupo.

Luego siguió “She’s a Woman”, que sirvió también para que la banda le agradezca su presencia al público, aunque quizás el griterío ensordecedor de muchas fans haya hecho que esas palabras ni se escucharan.

El concierto se completó con “If I Needed Someone”, “Day Tripper”, “Baby’s in Black”, “I Feel Fine”, “Yesterday”, “I Wanna Be Your Man”, “Nowhere Man” y “Paperback Writer”. El cierre fue con “Long Tall Sally”, un tema de Little Richards.

Fueron apenas 11 canciones en 33 minutos, que sabe a poco para los extensos recitales actuales, pero era esa duración era la media de aquella época. Quizás por ese motivo John admiraba a Led Zeppelin y a sus largos recitales con varias horas sobre el escenario.

66_beatles_001Lennon y McCartney, reconociendo quizá que este sería el último concierto de la banda, subieron una cámara al escenario. De esta forma ambos inmortalizaron imágenes de la banda, del público e incluso de sí mismos, en lo que sería como un selfie actual.

Paul, además, le pidió Tony Barrow, agente de prensa de la banda, que utilizara una pequeña grabadora de casete para registrar el audio del recital. La grabación, de la que originalmente existían solo dos copias, se filtró en algún momento y circuló libremente durante años.

A pesar del furor que generaron es los Estados Unidos, antes de eso concierto histórico el ambiente estaba caldeado. Los detractores de la banda estaban enfurecidos con Lennon luego de que el músico aseguró en una entrevista que Los Beatles superaban en popularidad al propio Jesús. Si bien esas palabras fueron sacadas de contexto, John pidió disculpas públicamente.

El 5 de agosto de 1966, pocos días antes de este concierto, Los Beatles habían editado “Revolver”, un álbum que los introducía por completo en la spicodelia y la experimentación. Luego irían mucho más lejos con esta búsqueda con “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y en el conocido como el “Álbum Blanco”.

La “Beatlemanía”, la etapa de los gritos ensordecedores de los conciertos, llegaba a su final y también las presentaciones en vivo de los Fab Four, que monopolizaron su trabajo en los estudios de grabación.

Unos años después, el 30 de enero de 1969, volvieron a actuar en las azotea de Apple, en las vísperas de su separación.

“Nowhere Man”, en vivo en el Candlestick Park

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