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El genial humorista gráfico brindó uno conferencia de prensa en la Feria del Libro, donde afirmó que siempre se tomó el dibujo “como una religión ortodoxa particular”.

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Quino brindó este lunes una conferencia de prensa en la Feria del Libro en la que se mostró verborrágico y divertido, y afirmó que siempre se tomó el dibujo “como una religión ortodoxa particular”.

“Siempre me tomé el dibujo como si fuera una religión ortodoxa mía particular y le dediqué toda mi vida a eso. Y me pasaron por el costado muchas cosas buenas que no me enteré. Incluso, mi adolescencia fue ausente de chicas, me gustaba mirarlas y después si quería hablarle a una era como Felipe, me costaba muchísimo. Me he perdido muchas cosas interesantes de la vida, por tarado, bah”, disparó.

Durante una insólita hora de charla, Quino repasó su carrera y la creación de entrañables personajes que marcaron generaciones en todo el mundo, y finalmente admitió que si hiciera a Mafalda hoy “diría lo mismo que dijo siempre, no ha cambiado mucho la situación, seguimos cometiendo torpezas económicas y sociales, el surco entre ricos y pobres es cada vez mayor. Me parece una barbaridad”.

“No me imagino cómo sería Mafalda hoy. La dejé de dibujar y ya está. Si Susanita se hubiera casado con Felipe y ese tipo de historias, a mí jamás se me ocurren, es un dibujito más que hacía cada semana, entre otros personajes. Me comparo con un carpintero que le gusta trabajar la madera, algunos muebles le salen mejor que otros, pero a todos los quiere igual”, señaló.

El humorista gráfico que para muchos dividió el género femenino entre Susanitas y Mafaldas dijo que ignora  por qué sus personajes fueron tan aceptados: “No sé si hay otras historietas que hayan puesto a la familia comiendo, con los problemas económicos de pagar cuotas,  no es que yo haya creado nada nuevo, pero Mafalda trata muchos temas de actualidad. A veces, me sorprende ver mis tiras de hace 30, 40 años y la vigencia que tienen”.

Quino volvió a mostrar el escepticismo que lo caracteriza al hablar del mundo actual. “Uno se va llevando desilusiones que lo hacen cada vez más escéptico y menos optimista de a dónde va a parar el mundo, sobre todo porque en esta etapa me siento muy ajeno, hay cosas que no entiendo”, sostuvo.

“El ‘bitcoin‘, por ejemplo, es algo que a mí me vuelve loco. ¡Cómo va a haber una moneda con la que la gente compra e invierte, pero que no existe! Eso me sorprende muchísimo, me siento tan torpe y tan inútil para interpretar este mundo. O cuando dicen tal país le prestó a otro tantos millones, pero no es dinero que alguien lleva en un paquetito, son trámites virtuales, me siento viviendo en un mundo que no entiendo”, agregó el dibujante de vitales 82 años.

“Además de oír mal, veo mal, por eso estoy leyendo poquísimo pero siempre me gustó mucho Borges, me sigue sorprendiendo su sentido del humor y su imaginación”, confesó sobre sus preferencias literarias y en un tramo dedicado a la música volvió a provocar risas: “Me pregunto qué dirían Bach y Mozart de ser la musiquita de espera de tantas líneas telefónicas”, cerró.

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