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Por Edgardo Solano

Este gran álbum del Flaco, que se editó en 1988, tenía cierto eje temático a partir de obras de Michel Foucault e incluyó el clásico “La bengala perdida”.

Luis Alberto Spinetta editaba hace 40 años “Tester de violencia”, un notable disco que tenía un hilo conductor y hasta un aire de álbum conceptual sobre la temática de la violencia y también en las lecturas del músico de la obra del filósofo francés  Michel Foucault.

El Flaco cerró los ’70 con el regreso de Almendra, una experiencia que duro poco menos de lo esperado. Mientras que los ’80 fueron una década de gran actividad, surcada por la experiencia de jazzera de Jade, intercalada con los discos solistas “Kamimake” y “Mondo di Cromo”.

En esos años quedó trunco un proyecto de disco a dúo con Charly García, mientras que si pudo concretar un trabajo en formato de dueto con Fito Páez, plasmado en el doble “La la la”. En esta década también lanzó “Privé”, un disco tan rockero, como electrónico.

“Tester de violencia” se grabó promediando 1988 en los Estudios del Cielito, en Castelar, y fue presentado en sociedad el 25, 26 y 27 de noviembre en el porteño Teatro Broadway.

Monopolizando casi por completo las composiciones, Spinetta volvía a grabar con una de banda que sabía a un Seleccionado, por la calidad de los músicos.

El Mono Fontana, sobreviviente de la última formación de Jade, se hizo cargo de la “usina” que partía de sus sutiles teclados. Mientras que Machi Rufino, viejo conocido de Spinetta en tiempos de Invisible, volvió a mostrar sus credenciales como un sólido bajista.

Guillermo Arrom, que provenía de jazz, brilló en este álbum como guitarrista líder, reblando la apuesta con sus solos en las actuaciones en vivo. Mientras que el Flaco dejaba la batería electrónica para sumar a Jota Morelli, que se encargó de “humanizar” a las baterías programadas.

Machi Fafuolo fue el “Midi Man” del disco, que contó con los técnicos Gustavo Gauvry y Mariano López.

Con este álbum, el Flaco retornaba después de mucho tiempo a editar una producción con un tema central que atraviese el álbum, con el antecedente de “Durazno sangrando”, de Invisible. Y esta temática estuvo relacionada, en parte, a al asesinato de la abuela y de una tiía abuela de Fito Páez, en Rosario.

“Se va a llamar Téster de violencia, el título surgió de mi amistad con Fito. Llegué a la conclusión de que, en mayor o en menor medida, todos somos un téster de violencia. Somos el territorio sobre el cual se pone en manifiesto la violencia y a la vez somos el medidor de esa violencia”, dijo en su momento.

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Con otro antecedente violento, como fue el incendio que sufrió el micro durante un viaje a Córdoba, donde muchos instrumentos quedaron inutilizados y del que se salvaron casi milagrosamente Spinetta y sus músicos, la mayoría de las letras estaban inspiradas en los libros  “Vigilar y castigar” e “Historia de la sexualidad”, ambos de Michel Foucault.

“La temática del cuerpo, eje central de Téster de violencia, resulta novedosa para alguien como Spinetta, que durante mucho tiempo le cantó al alma, e incluso bautizó a uno de sus mejores discos como Alma de diamante. Este cambio fue simétrico, además, al hecho de que el Flaco pasó de leer con devoción las obras de Antonin Artaud (para quien el cuerpo es la cárcel del alma) a los textos de Foucault (para quien el alma es la cárcel del cuerpo)”, le explicaba a Eduardo Berti, en el libro “Crónicas e iluminaciones”.

El disco abre con el rockero “Lejísimo” y no tiene el mayor absoluto desperdicio en la decena de canciones que  completan este trabajo, armoniosamente trabajo en sus líricas y en los arreglos.

“La bengala perdida”, formado por las canciones “Buscando un amanecer” y “Pictura”, es uno de las más notables del disco y está dedicado a la barras bravas del fútbol, refiriéndose a un “exocet” en referencia con la bengala lanzada desde la tribuna de Boca y que le costó la vida a Roberto Basile, un hincha de Racing.

También formaba parte de este disco “El Mono Tremendo”, un potente rock, con coautoría de Pechugo, parodiando al grupo Menudo, integrando por los hijos del Flaco y del fotógrafo Eduardo “Dylan” Martí. Formaban parte de ese combo infantil Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur, que en breve formaron Illya Kuryaki and the Valderramas.

Otra bella canción es “El Marcapiel”, con letra de Roberto Mouro, y dedicada “A todo los niños del mundo”. “Tres llaves” y “Al ver verás”, también se suman a los picos elevadísimos que tienen los temas de “Tester”.

El disco tuvo una grata respuesta comercial y también muchas presentaciones en vivo, donde el Flaco se animó a desempolvar y reversionar viejos clásicos, a partir del sonido de la banda estelar que lo secundaba.

Spinetta dedicó este disco a Julia, su madre. Vueltas del destino, también se llamaba de esta forma la progenitora de John Lennon.

El arte de tapa también iba en sintonía con la temáticas de las canciones, a través de un collage con imágenes de fragmentos de cuerpos realizado por Gustavo Spinetta, el hermano menos de Luis Alberto, y con una fotografía del Flaco en tono rojizo tomada por el Turco Martí.

Tema por tema:

Lejísimo: abre “Tester” este rock donde Spinetta canta “¡cielo blanco enorme lejísimo!” en un desesperanzado estribillo.

Siempre en la pared: bella canción que remite a la soledad. “No sigas sola en la pared, no tien caso”, dice Luis.

Al ver verás: el autor hace mención al parador ubicado en las cercanías de Mar del Plata, donde tiene su sombrilla”.

La luz de manzana: el título invierte el nombre de La Manzana de las Luces, reducto histórico de la Ciudad de Buenos Aires.

El Marcapiel: con letra de Roberto Mouro y los arreglos de la guitarra de Guille Arrom, cierra el Lado A del LP.

El Mono Tremendo: Abre la cara B este potente rock junto a Pechugo, que fue elegido el tema de aquel 1988 por la encuesta del ya extinto Suplemento Si del diario Clarín.

Organismo en el aire: con cierto aire místico, nuevamente hablando de la soledad. “Ningún lugar de hecho es bueno cuando nadie está”, dice el tema.

Tres llaves: ese trío de llaves está compuesto por: “lo que se ve, se ama, se pierde”.

La bengala perdida: quizá el mejor tema del álbum y donde queda reflejada la temática central del disco.

Alcanfor: se refiere a una sustancia, que según los mitos urbanos, servía para prevenir enfermedades en los niños.

Parlante: bello tema excluido del LP original e incluido justicieramente en la reedición en CD.

“La bengala perdida”, en vivo, en diciembre de 1988

 

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