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Por Edgardo Solano

En este nuevo álbum, la cantante incluye un puñado de obras inéditas de grandes compositores, como Fandermole y el Negro Aguirre, junto con otras piezas ya publicadas.

Silvia Iriondo presenta “Tierra sin mal”, su nuevo disco, al que define como “un cuaderno de canciones”, con obras inéditas y otras ya publicadas de grandes compositores argentinos.

La cita será el sábado 8 de septiembre a las 20 en la Sala Sinfónica del CCK, ubicado en Sarmiento 151. Las entradas son gratuitas y se podrán retirar personalmente a partir del martes 4 de septiembre en la sala.

“Es un cuaderno de canciones. Fui buscando canciones inéditas, que son la mayoría,  y también me fui encontrando con algunas canciones que tenían bastante vida”, le comenta a Crónicas y versiones Silvia Irondo sobre la selección del material del disco.

El repertorio de “Tierra sin mal” está integrado por obras de  Jorge Fandermole, Juan Falú, Carlos “Negro” Aguirre, Leda Valladares, Oscar Alem, Paula Suárez y Félix Dardo Palorma.

Cato Fandrich en piano, Horacio “Mono” Hurtado en contrabajo y Fernando Bruno en percusión participaron de este disco, que surgió de una iniciativa del productor japonés Shuhei Yamagami para el sello Spiral Records.

Mientras que se sumaron como convidados especiales Carlos Aguirre Quinteto, Juan Falú, Lilián Saba, Martín Sued, Mauro Turone, Manu Sija y el destacado compositor brasileño Rafael Martini en la dirección del ensamble de cuerdas de la Orquesta de Pernanbuco.

“Agua dulce”, una canción de aire litoraleño de Jorge Fandermole, abre este notable disco. “La obra de Fander me conmueve, En este tema encontré una referencia al título del disco. La canción habla de la nación guaraní en búsqueda de la tierra prometida, donde no existía le enfermedad. Me gustó ese concepto de un paraíso sin mal, donde cada uno está en su propio universo”, explica Silvia.

El álbum también tiene canciones recopiladas por  Leda Valladares, como “Clavel doradito” y “Mi jujeñita”.  También aparece en el álbum “Vicenta”, del Negro Aguirre, donde la voz de Silvia está secundada por un quinteto de guitarras que lidera el músico entrerriano.

“Con Juan Falú hacemos un dúo en dos temas. En ‘Greta’, una nana que él le compuso a su nietita, y en ‘Cauce del agua’, con música de Juan y con una letra mía”, agrega Silvia, que además  grabó “María en la casa”, también del guitarrista tucumano.

En el disco conviven temas con acompañamientos de un sólo el piano o la guitarra, , junto con otras tracks de mayor instrumentación, que se prestan a complementar el notable registro de Silvia Iriondo y para ornamentar cada una de las composiciones seleccionadas por esta artista.

En “Tierra sin mal”, también aparece “Trunca del monte”, una chacarera de Rafael Paeta, con la grata participación de la pianista Lilián Saba, que también suma su voz, junto con la vidala “Lejanía”, de Paula Súarez. “Es una tonada que tiene muchos años, no se la conoce demasiado”, apunta Silvia sobre esta canción.

Mientras que la portada de este flamante disco lleva la obra “Papalote”, de la destacada  fotógrafa mexicana Flor Garduño.

Nacida en Buenos Aires, Silvia Iriondo recorrió desde 1980 hasta la actualidad diversos escenarios de América Latina y Europa, y registró ocho discos propios, de producción independiente licenciados por  RCA, Melopea, Los años Luz, Epsa Music y ECM / Carmo, disco producido por Egberto Gismonti.

“’Tierra sin mal también se editó en vinilo, por lo que puedo decir que es mi segundo LP, porque mi primer disco también se editó en vinilo”, acota.

También es maestra de canto, y desarrolla un lenguaje a partir de la técnica y de la experimentación vocal. Reinterpreta la canción folklórica, búsqueda que define como “música fugitiva”, como aquello que permanece en constante cambio, y promueve otra  posibilidad.

Silvia Iriondo tiene tres apellidos vascos en su linaje y está herencia está presente en vida artística.

“Mi crié en Vicente López, mis abuelos tenían a cultura vasca en sus tradiciones y en sus hábitos. Era como un microclima, donde todo parecía más rural. Ellos vinieron de un pueblo que bien podría ser una serranía de Córdoba”, cierra.

El EPK de “Tierra sin mal”

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