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Por Edgardo Solano

Hace medio siglo los Fab Four editaban este disco doble en medio de una gran inspiración y también comenzando el proceso de separación de la banda.

Los Beatles ya se habían bajado definitivamente de las actuaciones en vivo y tenían en su haber al “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, el mejor disco de la historia de rock, cuando volvieron a tocar otro de sus elevados puntos creativos con el “Álbum Blanco”.

Este trabajo, lanzado en formato doble y con una treintena de canciones, con el que nuevamente pateaban el tablero, se editada hace exactamente 50 años, el 22 de noviembre y el 25 de ese mismo mes en Inglaterra y en los Estados Unidos, respectivamente.

En contrapartida a la ebullición creativa de los integrantes del grupo, con mil ideas por plasmar en ese trabajo,  el desgaste entre ellos era notorio y comenzaba a sobrevolar la idea de una desaparición definitiva, que no se hizo esperar mucho tiempo.

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Antes de comenzar a grabar el “Álbum Blanco”, el unido disco doble de los Fab Four, entre febrero y abril de 1968, John, Paul, George y Ringo se fueron de retiro espiritual a la India, durante un curso de meditación trascendental con el Maharishi Mahesh Yogi, donde comenzaron a concebir este trabajo y de donde se trajeron más de 40 canciones compuestas.

Las sesiones de grabación durarían veinte semanas,  entre el 30 de mayo y el 14 de octubre de 1968. Estos largos días fueron más un martirio, por las pujas internas que se multiplicaban, que un compendio de sesiones de grabación para registrar más de 30 canciones.

También por aquellos días se consumaron las primeras apariciones en público de Yoko Ono, que solía instalarse en los estudios de grabación,  cuando los Fab Four solían grabar en absoluta intimidad.

George Martin, el ingeniero de sonido, productor y permanente colaborador de la banda, acabó hastiado ante un proceso con muchas idas y venidas, incluso llegó a buscar a un remplazante.

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La tensión reinante que en evidencia con la inexiste colaboración compositiva entre John Lennon y Paul McCartney; la decisión de George Harrison de ir en busca de su amigo Eric Clapton como invitado especial para sentirse mejor acompañado en medio del caos imperante, y la amenaza de Ringo Starr de abandonar la banda en medio de las sesiones, algo que concretó por algunos días.

El resultado de las tensiones en la banda y el individualismo reinante fue una tremenda irrupción de estilos diversos en treinta canciones, la utilización  reiterada de recursos y efectos en el estudio y un disco doble donde saltaron sin red ofreciendo canciones por doquier, sin que tengan algún tipo de hilo conductor.

Bajo el arte de tapa minimalista y en blanco de Richard Hamilton, las cuatro caras del disco navegan en distintos mares, géneros y estilos, incluso con algunos temas elaborados en forma individual y sin trabajarse en conjunto, al margen del aporte de músicos de sesión.

En el “Álbum Blanco” Los Beatles abren un abanico amplísimo, casi sin pretenderlo, con rok and roll, blues, folk, country y music-hall, entre otros sonidos se cuelan en los temas.

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El rock “Back in the U.S.S.R.”, las meláncolicas “Dear Prudence” y “While My Guitar Gently Weeps”, el folk con influencias de Donovan de “Blackbird”, el debut como compositor de Ringo Starr en “Don’t Pass Me By” o el poderoso blues “Yer Blues” conviven armoniosamente.

También lo hacen los extremos, como el tono jovial y naíf de “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, en clave de ska, a las alucinaciones experimentales de “Revolution 9”.

Aunque el legado más perverso de “The White Album” correspondió, sin pretenderlo, al rock pesado de “Helter Skelter”, tema en el que Charles Manson encontró, al parecer, consignas secretas de un apocalipsis inminente.

En la letras  abundaron las filosas ironías, como la acusación de John al Gurú Maharishi en “Sexy Sadie”, y su defensa a Yoko Ono contra los desplantes del resto de la banda en “Everybody’s got something to hide except for me and my monkey”. 

En esa línea se suma la insinuación sexual de Paul en “Why don’t we do it in the road” o la sátira a los estadounidense clasemedieros en “The continuing story of Bungalo Bill”, entre otras.

Vueltas del destino, sin pretender ser un disco comercial el “Álbum Blanco” fue, sin embargo, número uno en los Estados Unidos y el Reino Unido.

El “Álbum Blanco” fue una suerte de comienzo del proceso de separación de Los Beatles. Después de esta monumental obra, sin contar la banda sonora de “Yellow Submarine” (1969), ya solo editarían “Abbey Road” (1969) y “Let It Be” (1970), sus últimos dos trabajos.

Tema por tema:

Back in the U.S.A: una suerte de sátira de Paul a los Beach Boys en un tema que fue furor un Rusia.

Dear Prodence: John escribió la letra sobre la hermana de Mia Farrow, Prudence, durante la estancia del grupo en la India.

Glass Onion: una burla de John para quienes buscaba mensajes ocultos en las letras de los Fab Four.

Ob-La-Di, Ob-La-Da: canción de Paul con un aire de ska y una melodía naif.

Wild Honey Pie: breve y experimental canción de Paul.

The Continuing Story of Bungalow Bill: un ejercicio de improvisación de John con la voz de Yoko en una parte del tema.

 While My Guitar Gently Weeps: George aportó uno de los temas más bonitos de disco, con Eric Clapton como invitado estelar.

Happiness is a Warm Gun: este track requirió un sinnúmero de tomas y John lo definió luego como uno de sus favoritos.

Martha My Dear: abre  la cara 2 esta canción que Paul le dedicó a su perra y luego aclaró que ese amor era “platónico”.

I’m So Tired: otro de los temas escritos por John en la India con supuestos menajes ocultos al escucharse al revés.

Blackbird: bellísima melodía con Paul en la guitarra y sin la presencia del resto del grupo.

Piggies: cerdos gruñendo y una crítica al materialismo a la sociedad de consumo.

Rocky Raccoon: grabada en una sola toda y considerada como de relleno para poder completar un disco doble.

Don’t Pass Me By: esta canción marca el debut compositivo de Ringo en Los Beatles.

Why Don’t We Do It in the Road?: compuesta por Paul al ver a dos monos copular en la India.

I Will: composición, instrumentos  y voz de Paul, con John y Paul en percusión.

Julia: hermosa canción con John y su guitarra para recordar a su finada madre.

Birthday: una de las pocas canciones compuestas conjuntamente por John y Paul para el disco, abriendo la cara 3.

Yer Blues: potente blues de John, en tiempos en los que el género estallada en Inglaterra.

Mother Nature’s Son: Paul casi en plan solista y sin la presencia del grupo, sólo con los arreglos de George Martín.

Everybody’s Got Something to Hide Except Me and My Monkey: una larga improvisación terminó conviertiendose en esta canción.

Sexy Sadie: escrita por John cuando dejó la India y en referencia al gurú Maharishi.

Helter Skelter: el tema de Paul es el más rockero del disco y quizás el más poderoso de Los Beatles.

Long, Long, Long: otro bello aporte compositivo de George grabado durante más de un día en una maratónica sesión.

Revolution 1: se grabó para que sea un sencillo y finalmente se incluyó en el disco, con una larga improvisación incluida, para el inicio de la cara 4.

Honey Pie: composición de Paul con la intención de que tenga un aire a los años 20, George Martin agregó el resto.

Savoy Truffle: otro aporte de George, tomando el nombre de uno de los chocolates favoritos de Eric Clapton.

Cry Baby Cry: canción de John, con el aporte de George Martin en el harmonio.

Revolution 9: una experimentación en el estudio concluyó en este tema con bucles en las cintas de grabación.

Good Night: una canción de cuna de John para su hijo Julian cierra el disco.

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