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Por Edgardo Solano

Con dirección de Lucas García y Juan Mascaró, el film reconstruye la vida del bandolero con fragmentos de ficción a cargo de los internos de un penal.

“Bazán Frías,  elogio del crimen”, un documental de Lucas García y Juan Mascaró, de Cine Bandido, sobre la figura de este legendario personaje, considerado por muchos como un “Robin Hood tucumano” y también un alma milagrosa.

Un siglo después de la muerte de Andrés Bazán  Frías, en manos de la Policía, los internos del penal de Villa Urquiza de Tucumán, deciden formar parte de un taller para representar parte de la vida de este bandolero, que forma parte de la legión de los “Bandidos rurales”, que León Gieco incluyó en una canción.

Andrés Bazán Frías nació en el barrio Los Siete Lotes, Villa Alem, en San Miguel Tucumán a finales del Siglo XIX.

Rodeado  de pobreza, comenzó a robar comida para repartir entre los vecinos de su barrio, de ahí su cercanía con Robín Hood, y por un asesinato fue condenado a prisión.

Cansado de los apremios sufridos tras las rejas, logró escapar de la cárcel. En 1923 fue asesinado por la policía cuando intentaba  trepar un muro del Cementerio del Oeste, donde se había refugiado.

El documental reconstruye buena parte de la vida de Bazán Frías y la de su época, más allá de lo que consta en la historia oficial y en los archivos periodísticos de época.

Mientras que la película incluye fragmentos de ficción con los internos del Penal de Villa Urquiza como protagonistas, con el equipo del film a cargo supervisándolos y guiándolos en esta aventura.

En una suerte de casting frente a cámara, algunos de ellos tuvieron algún paso por la actuación y por el

teatro, mientras que otros se animan también al margen de su total inexperiencia.

Con vestuario de época, logran reconstruir parte de la vida de Bazán Frías, en episodios fundamentales de la vida del bandolero tucumano.

Además de esta experiencia artística, los internos hablan en primera persona de las penurias de sus vidas, de sus sueños de libertad, de las condiciones de reclusión y hasta llegan a establecer algún paralelo entre Bazán Frías y sus propios orígenes marginales.

Bazán Frías está enterrado en el Cementerio del Norte, lugar de descanso final de las clases populares tucumanas. Convertido en una suerte de Robín Hood, para algunos es un santo popular, con su tumba repleta de agradecimientos y pedidos. Bazán Frías es hoy el “santo de los presos”.

“Tengo pasión por la delincuencia”, asegura  uno de los protagonistas al comienzo del film mientras se suma al proyecto.

Otros no se animan a tanto, pero muestran sus sentimientos, sin importar que la cámara esté prendida. Uno de ellos da cuenta que su mujer casi muere desangrada cuando fue tras él, mientras intentaba huir de la policía.

Uno de los protagonistas murió poco después del rodaje, por un incendio en su celda, y otro, al que se creía muerto, estuvo cerca de tener ese final y pudo recuperarse.

“Bazán Frías,  elogio del crimen” la dirigieron Juan Mascaró y Lucas García, con montaje del primero, fotografía de Sebastián Ernesto Suárez, y música de Sauvonet Surfers, con la participación de María Alejandra Monteros, Héctor Espeche, César Romero, Silvia Quírico, Matías Pereyra, Walter «Chichilo» Acevedo y Daniel «Mocosete» Acosta.

Funciones:

16 de mayo: 

CINE GAUMONT Espacio INCAA KM0

CINE ECO SELECT Espacio INCAA 2 La Plata

18 y 19 de mayo:

Espacio INCAA MERCOSUR TAFÍ VIEJO

19 a 21 de mayo:

Espacio INCAA TUCUMÁN

24, 25, 30 y 30 de mayo:

CINE AUDITÓRIUM Espacio INCAA MERCOSUR JUJUY

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