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Dirigida por Norman Briski, este clásico del teatro argentino se vincula a la apropiación de chicos durante la última dictadura.

“Potestad”, de Eduardo “Tato” Pavlovsky, con la actuación de María Onetto, dirección de Norman Briski, con una historia que se vincula a la apropiación de chicos durante la última dictadura, sale a escena los jueves a las 21 y los sábados a las 22,30 en las sala Caras y Caretas, en Sarmiento 2037.

Esta versión es un devenir de unas de las obras más significativas de la historia del teatro argentino, debido a su relación con el hecho social histórico.

Genocidio. La muerte y desaparición de 30.000 personas. Sin dejar de considerar el primer genocidio, la eliminación fundacional de los pueblos originarios. Estos acontecimientos llegaron a las más íntimas relaciones de los hombres, mujeres y niños de este país.

Están tan presentes estos hechos que “Potestad” todavía se debate en su latencia social. La ocurrencia de usar el teatro noh como una estética dogmática concibe esta tragedia.

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El vestuario pertenece a Renata Schussheim y fue realizado por Jorge Maselli y Cristina Tavano, la escenografía a Leandro Bardach, el diseño sonoro y la música en vivo a Tomás Finkelsztein, el entrenamiento y asistencia en traspolación de teatro Noh a Daniela Rizzo.

La realización escenográfica es de Guillermo Bechthold, Ignacio Lang y Fernando Neumann y la asistencia es de dirección a David Subi.

 

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