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Por Edgardo Solano

El Rey Lagarto, que se apagó en forma precoz a los 27, mantiene intacta su vigencia a partir de sus líricas sombrías y no se evidencian músicos capaces de continuar con su legado.

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Jim Morrison fue un poeta que se atrevió a cantar y esto no va en desmedro de su maravilloso registro vocal, pero marca un orden de prioridades en su perfil artístico. El Rey Lagarto, nacido el 8 de diciembre de 1943 en Melbourne como  James Douglas Morrison Clarke, cumpliría 70 años, una cifra muy distante para el cantante de Los Doors que se apagó con tan sólo 27.

El estilo de Los Doors, y en especial el de Jim Morrison, marcó un quiebre en los anales rockeros y los convulsionados ’60,  pero no parece haber hecho escuela porque no se encuentran continuadores claros en esta línea, como si ocurrió con otros grandes exponentes. La poesía oscura de Morrison puede encontrarse sólo en algunos matices en la melancólica lírica de la movida de Manchester o hasta el Grunge de Nirvana & Cía.. pero no mucho más. La prensa especializada, dejó su eterno vicio de lado y a ningún músico le adjudicó el rótulo de ser el “Nuevo Morrison”, por suerte para ellos y para Jim.

El joven James, mientras cambiaba de ciudad continuamente por la profesión de militar de su padre, era un ratón de bibliotecas en la que devoraba a  los poetas malditos franceses como Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud, mientras que, en paralelo admiraba a Elvis Presley, al punto de memorizar todas las canciones de su repertorio. Esa poesía oscura y los pantalones cuero, los movimientos pélvicos del “Rey del Rock & Roll” y algunos excesos y escándalos hicieron posible la confección de una criatura a la medida de los ´60, mientras estallaba el Cordobazo, el Mayo Francés, la Primavera de Praga y los Marines hacían de las suyas con los pobres vietnamitas.

Las puertas de la percepción

Ya graduado en cine ( la leyenda dice que nunca retiró su diploma), donde tuvo de compañero de aula a Francis Ford Copola, en el ’64 se topó en la arena de una playa californiana al tecladista Ray Manzarek y de ese casual encuentro entre las olas y el viento surgieron Los Doors, con el agregado de la guitarra Robby Krieger y de los bombos y platillos de John Densmore.

En el ’67 ya tenían su primer opus bajo el brazo con el hit “Light my fire”, de guitarra Robby Krieger, como caballito de batalla y con el escandalizante “The End”, en el que la pluma de Morrison citaba a Sófocles en la tragedia de “Edipo Rey”. La rebeldía del rock (que no fue más que estilística) de entonces tenía sus límites y Jim los transgredió metiéndose con  el tema tabú del incesto, que lo llevó a ser detenido en pleno escenario siendo el único músico de la historia arrestado en escena por las fuerzas del orden.

Los Doors, en pleno furor de Los Beatles y los Rollings Stones, también se ganaron su lugar y también conquistaron rápidamente el territorio europeo y, luego, el mundo. La banda tenia una fórmula perfecta con la solidez de tres músicos, en particular con el virtuosismo de Manzarek, y con un cantante de timbre grave con líricas sombrías, que también generaba alaridos histéricos en sus fans y provocaba un trance cercano a los chamánico en el público durante las actuaciones en vivo.

El ascenso veloz de la popularidad de la banda y algunos escándalos, los que hoy no asustarían a casi nadie, generaron problemas legales para Morrison, con breves estancias tras las rejas y la prohibición de tocar en algunas ciudades de los pacatos Estados Unidos. Estos aparentes problemas, alimentaron el mito de este cantante que aún cargaba sobre sus espaldas las esquirlas de su infancia tortuosa y nómade.

Luego de que Los Doors dejaran varios discos registrados, en los que se evidencias sólo algunos baches creativos, Morrisón se exilió en París escapando en la justicia de su país. En medio de posteriores versiones cruzadas, El Rey Lagarto fue encontrado sin vida el 3 de julio de 1971, en su departamento del barrio parisino de Le Marais. La banda probó suerte con otras cantantes por un par de años y hasta tuvo un revival reciente con Ian Astbury como vocalista, pero ya no sería lo mismo.

El club de los 27

Jim Morrison pertenece al El club de los 27 (en inglés: The 27 Club, Forever 27 Club, Club 27), que  refiere a un grupo de músicos que partieron a esa precoz edad, en casi todos los casos por sus propios excesos. La lista original al bluesman Robert Johnson (considerado el pionero de este colectivo),  Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y el propio cantante de Los Doors. A esta lista se le agregaron de Kurt Cobain Amy Winehouse.

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