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El actor estadounidense, que fue encontrado sin vida a los 63 años, brilló en muchos de sus personajes y este excéntrico profesor de Literatura fue uno de los más recordados.

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Robin Williams, en su extensa trayectoria en el Séptimo Arte, pasó de encarnar un personaje a meterse en la piel de otro completamente distinto con una naturalidad asombrosa, en los cuales se puso las máscaras de la tragedia y la comedia con idéntica solvencia interpretativa.

En medio de esta riqueza y abundancia de personajes y películas, se puede hacer una pausa en “La sociedad de los poetas muertos”, la película en la que el actor que fue encontrado sin vida en su morada californiana a los 63 cumplió con uno de sus papeles más memorables.

Bajo la lente de Peter Weir y con el guión de Tom Schulman, en este multipremiado film de 1989, el camaleónico actor fue John Keating, un excéntrico docente en una conservadora escuela clase alta y exclusiva para varones.

Corría el año 1959 y en un elitista y estricto colegio privado de Nueva Inglaterra, un grupo de alumnos descubrirá la poesía, el significado del «Carpe Diem» -vivir el momento- y la importancia vital de luchar por alcanzar los sueños, gracias a este profesor que despierta sus cabezas adolescentes por medio de métodos poco convencionales, al menos para esa institución y para aquellos años.

En los claustros de esa conservadora escuela, en grupo de amigos forma un grupo, al que bautizan «La sociedad de los poetas muertos». Cada uno de los personajes -los miembros de este grupo- van mostrando como lo que les ocurre desde que se abren a todo lo que es la literatura.

En especial, uno de los personajes que queria ser actor y su padre no se lo permitía, aun contra el deseo de su progenitor, actúa en «Sueño de una noche de verano», de William Shakespeare. El padre descubre la transgresión de su hijo y le prohibe que siga a adelante con sus deseos, lo que desemboca en el suicidio del joven frustrado ante el mandato familiar

Finalmente y luego de la tragedia, Mr. Keating es puesto de patitas en la calle, y todos sus alumnos se despiden de él parándose sobre las mesas, tal cual el profesor lo hacia.

“La sociedad de los poetas muertos” dejó una marca imperecedera en muchos adolescentes de aquellos años y también en los de las generaciones venideras, al menos en aquellos jóvenes que aún mirán con simpatía aun docente al que nunca tuvieron en clase.

La película saltó de la pantalla grande a los largos debates pedagógicos y muchos sesudos estudiosos de la temática educativa sostuvieron que en definitiva Mr. Keating hizo añicos un modelo para crear otro, aunque también reconocieron que fue más interesante que el anterior.

Robin Williams enfundado en el personaje de John Keating, dejó algunas conceptos memorables a esos alumnos de familias acartonadas. Aquí, cinco extractos de las enseñanzas ese profesor:

«Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre así será.”

«Carpe diem. Vive el momento”

«Todos necesitamos ser aceptados, pero deben entender que sus convicciones son suyas, les pertenecen (…) aunque toda la manada diga: ¡no está bien! Robert Frost dijo: Dos caminos divergen en un bosque, y yo tomé el menos transitado de los dos, y aquello fue lo que cambió todo. Quiero que encuentren su propio camino.”

«Robert Frost dijo: dos caminos se abrieron ante mí, pero tomé el menos transitado y eso marcó la diferencia.”

«El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.”

 

 

 

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