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El libro “Disculpe que no me levante» reúne cuentos inéditos de uno 20 autores del continente, con un abordaje, irónico, cínico y hasta violento sobre esta temática.

Muerte

Una antología de cuentos inéditos de 20 autores latinoamericanos, que bajo el irónico título de «Disculpe que no me levante», el epitafio que Groucho Marx quería en su lápida, llegará a las librerías publicado por editorial española Demipage

Se trata de una publicación que reúne de varios jóvenes escritores que rondan los 30 años, cuyas obras traducidas a otros idiomas y que ponen su visión regional diferente, irónica, cínica y hasta violenta sobre la temática de la muerte.

«En la muerte solo sucede la muerte, pero los funerales fingen atender a la muerte para dejar que otras cosas sucedan. Por su naturaleza escénica, de entrega, dolor y disimulos, hemos querido dedicarles el libro que tiene usted entre las manos…», con esta premisa los editores de Demipage, David Villanueva y Paula Rosés encararon este proyecto para su nueva colección de autores latinoamericanos.

Algunos de los autores que forman parte del libro son Lina Meruane, Richard Parra, Liliana Colanzi, Selva Almada, Iosi Havilio, Carlos Labbé, Fernando Trías, Isabel Mellado, Sebastián Graciano, Carlos Yushimito, Giovanna Rivero y Mónica Ríos.

Maximiliano Barrientos, Andrea Jeftanovic, Rodrigo Hasbún, Andrés Felipe Solano, Laia Jufresa, Juan Sebastián Cárdenas y Federico Falcço, se suman a las lista de estos escritores quienes abordan sus cuentos inéditos en clave cómica, dramática fantástica o realista.

«Llevamos un tiempo buscando y descubriendo nuevos valores latinoamericanos para nuestro catálogo. Y nuestra búsqueda ha dado con todos estos autores. Cada uno de ellos representa lo más alternativo artísticamente hablando, lo más representativo de lo que se están produciendo en estos países latinoamericanos», le explico a la agencia de noticias Efe David Villanueva.

«Son escritores que se han leído todo. Tienen una cultura literaria amplísima, pero quizá en el libro se ve más la influencia de escritores como Julio Cortázar y desde luego de Juan Rulfo. De Cortázar, por su nivel experimental y Juan Rulfo por su manera de narrar», subraya Villanueva.

«Antes de morirse, había averiguado en largas reuniones con su abogados sobre la posibilidad de ser enterrada con todos los papeles que había escrito y no había publicado durante su vida…» con estas líneas comienza “Obituario (la escritora)» de la narradora y guionista chilena Mónica Ríos.

Por su parte, el poético texto de la argentina Selva Almada comienza : «La cabeza flotaba en la espuma de tules. parecida a la de un santo. Y según como se la mirase, parecida a la de una novia envuelta en velo. Los ojos dormidos, la boca floja sin dientes ni palabra, las mejillas hundidas con la piel pegada a los carrillos…».

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