La institución reabrió una caja de objetos personales que el fallecido escritor argentino le legó hace cinco años.

A pocos meses del fallecimiento de Mario Muchnik, el Instituto Cervantes reabrió la caja de objetos personales que el editor legó en vida hace cinco años, y anuncia la donación de parte de la biblioteca del libros de autores en español y el archivo personal del también escritor y fotógrafo, donde destaca la correspondencia con Julio Cortázar, Ernesto Sabato y Elías Canetti.
El 24 de mayo de 2017 el editor y escritor argentino, radicado en España desde la década del 70, colocó objetos personales en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
Lo que eligió para esa suerte de ritual fue un legado íntimo, familiar, de la infancia: una cajita de música de madera, una flauta que compró en Buenos Aires y una fotografía que sus papás adquirieron en San Francisco.
En el nuevo archivo que se incorporará al Cervantes hay correspondencia de distintas épocas, desde cartas escritas a mano hasta correos electrónicos impresos, idas y vueltas que el editor tenía con autores como Julio Cortázar, Italo Calvino, José Donoso, José Emilio Pacheco, Ernesto Sabato y Adolfo Bioy Casares.
Nacido en Buenos Aires en 1931, Mario Muchnik se formó en Física, destacó en fotografía -registró con su cámara el Mayo Francés- y desarrolló una prestigiosa labor a los dos lados del Atlántico, motivado por el antecedente de su padre Jacobo, también editor y publicista. Muchnik participó como director editorial en Seix Barral y Ariel y fundó proyectos propios como el sello Muchnik Editores.
A lo largo de su trayectoria editó a autores como Rafael Alberti, Adolfo Bioy Casares, Ítalo Calvino, Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Susan Sontag y Primo Levi, de quien también estuvo al frente de sus primeras ediciones al castellano.



