Se trata del espectáculo “Se dice de Tita”, que cuenta con de textos de su autoría y emblemáticos tangos y milongas.

Bettina Brozzo presentará el unipersonal musical “Se dice de Tita”. La cita será el miércoles 14 de febrero a las 20,30 en El Bululu, el Club de Comedia más antiguo del país, en Rivadavia 1350.
Se trata de un show que la experimentada actriz, cantante, bailarina y pianista de Ramos Mejía le hará a Laura Ana Merello, más conocida como Tita Merello.
A través de textos de su autoría y emblemáticos tangos y milongas, que supo interpretar “La morocha argentina”, Bettina Brozzo rendirá homenaje a la Ciudadana Ilustre de Buenos Aires, máxima distinción porteña recibida en 1990, en el Salón Dorado del entonces Consejo Deliberante.
El show contará con la actuación especial de Carla Pugliese, reina del bandoneón y nieta de Osvaldo Pugliese.
Actualmente, Bettina Brozzo, hija, hermana y nieta de artistas cordobeses, está trabajando en dos obras, que se representan en el teatro El Bululú. Los sábados, a las 17 horas, “La casa de Bernarda Alba”, en donde personifica a “La abuela”. Mientras que, los domingos, a las 17, encarna a Genoveva en “Los árboles mueren de pie”.
SOBRE BETTINA BROZZO
Nació en Puerto Belgrano, bajo el signo de cáncer. Es hija de un marino y una profesora de danzas folklóricas y aficionada al canto. Tiene un hermano mayor, Ricardo, un contrabajista jubilado.
Bettina cuenta que, con apenas 6 años, solía acompañar a su madre, quien impartía clases de danzas folklóricas.
“Cuando regresábamos a casa, le decía: ‘así baila fulanita, así baila zutanito’. Eso provocaba risas a toda la familia. Recuerdo que, de chiquita imitaba a muchos personajes de la tele. Ese don lo fui perdiendo en la adolescencia. ¿Por qué? Porque me puse seria y tímida, vaya a saber por qué”, asegura sonriendo la artista.
En 1975, después de cursar la escuela secundaria e incursionar en la Universidad en Mar del Plata (comunicación social), regresó a Bahía Blanca, en donde vivía e hizo el profesorado nacional de música, con especialidad en Piano. Aunque se recibió en el Conservatorio Nacional López Buchardo, en CABA. Al respecto, cuenta: “trabajé toda la vida y me jubilé de eso”.
Por entonces, Bettina cantaba en coros (estuvo en varios, como el Coro Femenino de San Justo) y para enseñar canciones a los chicos.
Hace algo más de 10 años, se le encendió la llama artística profesional. Todo comenzó “por culpa” de un accidente en la vía pública. “En 2013, estaba trabajando en tres escuelas porteñas, como profesora de música. Una nochecita, caminando por Palermo, tropecé y caí en una bicisenda, recién inaugurada. Lamentablemente, al apoyar las manos, me quebré los dos codos”, rememora agradeciendo que no pasaba ningún vehículo.



