El músico radicado en Mendoza lanzó su séptimo álbum en solitario, que sigue la línea de sus trabajos anteriores.

Juan Lucangioli, el músico porteño radicado en la ciudad de Mendoza, presenta en sociedad “Caleidoscopio”, su séptimo disco en solitario.
Dice Juan Lucangioli: “La palabra caleidoscopio me conecta con dos ideas: jugar y viajar. Este disco es una invitación a ver la vida como un juego y un viaje que surgen desde el amor y al amor regresan: el origen y el destino son el mismo, pero vale la pena igualmente hacer el recorrido.”
“Caleidoscopio” sigue la línea musical, poética y armónica transitada en discos anteriores del músico, como “Puentes” (2014) o “Un Espacio Posible” (2020), donde la canción a veces tiene aires rioplatenses, a veces folclóricos, y en otras ocasiones es totalmente universal.
La bossa, siempre presente en la música de Juan – que estudió en Río de Janeiro con Luiz Claudio Ramos, guitarrista de Chico Buarque – es otro ingrediente que por momentos aparece en esta nueva obra, desde la rítmica y desde la construcción armónica de los arreglos.
La poética clara, sencilla y al mismo tiempo profunda, retrata lo cotidiano y lo trascendente. “Porque todo forma parte del mismo Caleidoscopio”.
Como en sus trabajos anteriores, la producción artística de “Caleidoscopio” es compartida por Juan Lucangioli con Carlos Carrizo, y el disco fue grabado entre Buenos Aires, Mendoza y Tucumán.
Juan Lucangioli es autor y compositor de canciones y escritor. Nació en 1978 en la ciudad de Buenos Aires, aunque desde hace ya varios años está radicado en la provincia de Mendoza.
Egresado de la Escuela Popular de Música de la Sociedad Argentina de Músicos en la especialidad “Instrumentista de guitarra en Música Popular”, completó sus estudios sobre armonía y producción musical en Río de Janeiro, Brasil, con Luiz Claudio Ramos (guitarrista y arreglador musical de Chico Buarque).
También realizó estudios sobre música de la India y Medio Oriente, haciendo énfasis en la dimensión terapéutica y espiritual de la música y el sonido.
Forma parte de la nueva camada de compositores que trabajan desde la canción, incorporando lenguajes y ritmos del folclore, como así también elementos universales desde el pop hasta música de la India.
Sus temas transitan historias de un alma buscando conocerse, de testimonios de un hombre viajando, como postales del camino interior y exterior. Esa búsqueda lo llevó por Brasil, Tucumán, Montevideo y Buenos Aires, todas estaciones que le aportaron su sonoridad.
También viajó por Oriente investigando y experimentando la dimensión espiritual y sanadora de la música. Ha realizado giras por distintas regiones de Argentina, España, Chile, Uruguay, Colombia, Ecuador y México.
Su canción “Hasbunallah” fue interpretada por la gran cantante alemana Deva Premal.
En Mendoza, además de su trabajo como músico, fue el director artístico del festival Americanto, creador del festival “Bendita Música” y se desempeñó como Director Provincial de Desarrollo Cultural de la provincia, donde ha generado ciclos y programas artísticos como “Peña popular itinerante”, “Mendoza en Buenos Aires, “Canción naciente”, entre otros. Además ha dirigido la cátedra libre de extensión universitaria “La Música como Terapia” en la Universidad de Congreso (Mendoza), donde también fue docente de la materia “Música” en la carrera de danza dirigida por Maximiliano Guerra.
Tiene editados siete discos: Ezeiza (2002), Disfraces (2006), La Canción de la Eternidad (2011), Puentes (2014), Sonido Primordial (2016), Un Espacio Posible (2020) y Caleidoscopio (2024). Y tres libros: De Mendoza a La Meca (2016), Palabras en el Jardín (2019) y La Llama del Amor (2024).



