Con dirección de Malena Miramontes Boim, se trata de “Una obra sobre la risa como resistencia”.

“La Moribunda”, de Humberto Tortonese y Alejandro Urdapilleta y con dirección de Malena Miramontes Boim, sale a escena el jueves 12 de junio a las 20,30 en Itaca Complejo Teatral, Humahuaca 4027
La puesta, definida como “Una obra sobre la risa como resistencia”, cuenta con las actuaciones de Darío Serantes (Karen) y Juan Rutkus (Kara).
“La Moribunda” es un rito escénico. Un delirio lúcido. Una obra que expone, con el filo del grotesco y la ternura, los modos en que dos mujeres -Kara y Karen- sobreviven a una realidad devastada refugiándose en la imaginación, la risa y el deseo.
Escrita e interpretada originalmente por Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese, esta pieza es parte esencial del teatro under argentino, una voz que resiste el olvido y aún interpela con su potencia política y estética.
Nuestra puesta propone una relectura contemporánea de esa obra inclasificable, atravesada por nuevos cuerpos, nuevas preguntas, nuevas catástrofes. En el encierro, en la espera, en ese “búnker” donde transcurre la acción, Kara y Karen crean un universo paralelo para no sucumbir ante la inminencia de la muerte, encarnada en su hermana Kiri, que agoniza fuera de escena.
Como durante la pandemia, lo que las sostiene es el juego, el absurdo y el humor como escudo ante el espanto.
La dirección de Malena Miramontes Boim potencia la dimensión poética del texto original, profundizando su carácter tragicómico y delirante, y lo amplifica con una puesta visual y sonora que acentúa el contraste entre el encierro ruin y el mundo de fantasía que habitan las protagonistas.
La estética Camp -kitsch, glam, artificial- es el tono elegido para esa fuga: brillos sobre mugre, lentejuelas sobre ruinas, arias de Puccini en habitaciones sin luz. La obra se despliega así como un gesto de resistencia: hacer teatro como quien lanza un grito. Una invitación a habitar el borde entre la risa y el dolor. Una celebración de lo artificial, lo ambiguo, lo queer, lo exagerado. Un homenaje, pero también una continuación, una declaración viva de lo que “La Moribunda” sigue diciendo hoy.



