La cantante y compositora mostrará las canciones de su primer álbum en Hasta Trilce.
La cantante y compositora Verónica Walfisch presenta su primer álbum “Lo que corre delante de mí”, un trabajo producido por Guillermo Pesoa donde a sus canciones ella le pone voz y piano.
La cita será el jueves 30 de abril a las 22,30 en Hasta Trilce, en Maza 177, CABA. Entradas $15.000 en Alternativa Teatral y en la página de Hasta Trilce.
Verónica Walfisch sigue presentando su primer disco, Lo que corre delante de mí, síntesis de un largo proceso de trabajo, aprendizaje y descubrimiento.
Canciones con música y letra propias, nacidas de su encuentro con el piano y de su búsqueda como cantante. Composiciones intuitivas que se nutren de una poética personal donde desarrolla texturas, intensidades e imágenes. Estructuras musicales sencillas e inestables, sostenidas en juegos de tensiones y pausas. Música aireada, música nómade.
Mientras trabaja en su nuevo material, volverá a reunirse con Guillermo Pesoa (acordeón), Federico Ghazarossian (contrabajo) y Luján Ricci (violín) para celebrar y compartir las canciones del disco y otras composiciones de su autoría.
Verónica Walfisch comenzó su camino cantor inventando canciones románticas mientras viajaba en el transporte escolar que la llevaba desde su casa al jardín de infantes. En aquel tiempo, hacía extensas giras actuando y cantando, viajando de un lugar a otro en enormes carromatos tirados por caballos cuyas riendas manejaba a la perfección.
De esas épocas, de pura bohemia, recuerda con cariño las largas horas de ensayo frente al espejo y a su hermoso público: muñecos y animales que habitaban los lugares más recónditos del planeta de su dormitorio. Un patrio 25 de mayo, en la escuela primaria, escuchó por vez primera al coro escolar.
Esperó tres largos años, hasta que un glorioso día de marzo la aceptaron como aprendiz de coreuta y fue inmensamente feliz. Siguió por esos rumbos hasta el bachillerato llegando al ansiado podio de «Solista del Coro de Egresados». Al mismo tiempo, le ponía voces a temas de un par de amigos hippies que empezaban a jugar con la música. Luego las tablas captaron toda su atención y su creciente timidez logró callar su voz por unos cuantos años.
Cansada de los reproches de familiares y amigos, y anhelando en silencio su pasado de cantora, un día cualquiera decidió retomar su camino musical. De a poco se fue animando a cantar como solista sola solita y sola y a buscar un repertorio propio. Así fue que, buscando y escuchando, escuchando y buscando, una tarde de invierno se topó con «Que te vaya bonito» de José Alfredo Jiménez y supo, irremediablemente, por donde seguiría su rumbo cancionero. Inauguró así las “Noches de Serenata” de canciones rompecorazones, canciones de amor con raíz folklórica, rancheras, sones, valses, habaneras, boleros, a veces acompañada con guitarra, otras veces con su banda, o simplemente acompañándose con un xilofón, con maracas o a capella, como sea, lo que urge es cantar.
Un día, hace más de una década, se le ocurrió estudiar piano.
Así se lo pedían en silencio sus estudiantes de canto. A las pocas clases su maestro le propuso componer. Ella se negó, no sabía música. Él insistió, sólo necesitaba ser curiosa y probar. Y allá fue, a descubrir un planeta lleno de tensiones sonoras, palabras misteriosas y sombras inquietantes,