El ‘Borges’ de Bioy Casares vuelve a las librerías 20 años después

Share Button

Su publicación en 2006 originó una fuerte polémica y María Kodama, la viuda de Borges, llegó a decir que éste consideraba a Bioy «un cobarde».

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, fotografiados en el verano de 1942 en Mar del Plata

En coincidencia con el 40 aniversario de la muerte del escritor argentino Jorge Luis Borges y el 20 aniversario de su publicación original, esta semana llega a las librerías una reedición actualizada de ‘Borges’, el libro en el que el también argentino Adolfo Bioy Casares mostró su cara más íntima y menos conocida.

Su publicación en 2006 originó una fuerte polémica y María Kodama, la viuda de Borges, llegó a decir que éste consideraba a Bioy «un cobarde» y lo llamó «desecho humano» y «Salieri de Borges» por lo que consideró una traición a su amistad.

En 2012 los desencuentros llegaron a tal punto que un grupo de escritores organizó en Buenos Aires un «acto de desagravio» a Bioy Casares.

La nueva edición, en dos tomos y más de dos mil páginas, revisa el texto de principio a fin, incorpora materiales que habían quedado fuera y nuevos documentos, según explica en el prólogo Daniel Martino, quien trabajó junto a Bioy Casares en la organización del material original.

Cenas, chismes, complicidad y críticas

El eje es el diario que Bioy Casares escribió a lo largo de medio siglo de sus conversaciones con Borges. Se conocieron en 1931 y ya no se separaron. El autor de ‘La invención de Morel’ anotó todas las noches que Borges cenó en su casa, durante cuarenta años, a veces una o a veces dos y tres por semana.

Diálogos literarios, chismes, complicidad, agudas críticas y reconocimientos pueblan las páginas de esta obra inmensa llena de ironía y juego literario.

«Dos hombres que durante décadas comparten intereses y aficiones, y que, en largas comidas, charlan acerca de los asuntos más variados con una libertad difícilmente imaginable», dice Martino.

Con respecto al Premio Nobel, Borges dice: «Los premios no ayudan, en la posteridad a nadie»; y refiriéndose a Juan Ramón Jiménez, al que no valoraba nada, señala: «Que vergüenza para Estocolmo… primero da el premio a Gabriela (Mistral) ahora a Juan Ramón. Son mejores para inventar la dinamita que para dar premios».

A Thomas Mann, Borges le considera «un idiota», y en 1956 dice que «es curioso el caso» de Ernesto Sábato: «Ha escrito poco, pero ese poco es tan vulgar que nos abruma con una obra copiosa». También dice que «qué puede saber de nada un bruto como Hegel» o que «Marinero en Tierra» de Alberti es «una porquería».

Una de las principales novedades de esta reedición está en sus notas; las miles de anotaciones que acompañan el texto permiten identificar personas y obras, pero también reconstruir episodios, verificar citas, localizar fuentes, explicar referencias y contextualizar acontecimientos.

Share Button
Share