Por Edgardo Solano
El autor, en su nueva publicación, reconoce la influencia de la pluma del veterano trovador estadounidense e indaga en sus poesías en sentimientos ocultos del ser humano.
“La verdad es al que libro lo escribí escuchando a Bob Dylan y se puede leer de la misma forma. Soy fan de él y estoy influenciado por su poesía”, afirma Agustín Campos, el autor de “Variaciones”, sobre su flamante libro y también sobre el influjo que el veterano trovador marcó su pluma,
Agustín Campos, nacido en Buenos Aires en 1980, fue parte de los talleres literarios de Marcelo Di Marco y Gonzalo Agustín Pérez. Es un lector apasionado, un cinéfilo constante y un melómano empedernido.
“Soy muy lector, medio saltarín. Me gusta leer filosofía, novelas y no tanto de poesía, la poesía me viene más por el lado de la música”, le cometa a cronicasyversiones.com.
Precisamente, esa llegada al mundo de la poesía a través de la música, se refleja en que algunas de las creaciones del autor tengan un formato de canción, al menos en el texto, y que inviten a que se les ponga una melodía. “Algunas de las poesías tiene ese formato. Un amigo músico me dijo que les quería pones música, me encantaría”, acota.
Además, de la admiración de Dylan, Campos también tiene entre sus autores favoritos a Charles Baudelaire, Henry Miller, Charles Bukowski y Jorge Luis Borges. “Es el más grande, muchas veces no se lo ve como un gran poeta, se lo ve más como cuentista. En sus poesías logra más intertextos con filosofía y con la literatura antigua”, acota sobre el último de los escritores mencionados.
“Variaciones” es su tercera obra de Campos y sus anteriores publicaciones fueron “Ventana Esquizo” y «La Otra Vida”, con las que obtuvo diferentes menciones y reseñas en medios de comunicación.
En su nuevo libro, el autor indaga en sentimientos ocultos del ser humano. Una especie de rebelión interna, revolución que sale en palabras. El lado macabro, doloroso. Poesías que hablan de la traición, de la culpa, del desamor. Destellos mínimos de luz en un libro bien nocturno, “cuando la luz se va apagando y el horizonte se incendia, algo rastrea pedazos de tu conciencia…”.
“La poesía es mi lugar más cómodo, es la más instantánea. Trato de no pensar en lo que voy a escribir, hago lo que me gusta”, cierra el escritor.




