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Por Edgardo Solano

El genial humorista británico se mantuvo por más de dos décadas al aire con su programa estrella y se transformó en un furor en todo el mundo y, en especial, en América latina. Esos viejos sketchs son hoy objeto de culto vintage.

Benny_Hill

Con cara niño eterno y también con un rostro lascivo por momentos, Benny Hill brilló con su propio programa humorístico por más de dos décadas antes de que sea levantado por la BBC, cuando el envío estaba en pleno auge. A pesar de las críticas que recibió el ciclo, al que acusaron de sexista, fue un furor en su Inglaterra natal y también en gran parte del mundo, y en especial en los países de hispanoparlantes. “El Show de Benny Hill” se transformó con el devenir del tiempo en una pieza de culto vintage y sus sketchs siguen acumulando reproducciones en YouTube.

Este genial humorista  nació, hace 90 años,  un 21 de enero de 1924, en Southampton, un suburbio inglés de clase trabajadora bajo el nombre de Alfred Hawthorn Hill. En su primera juventud trabajó de distintos oficios,  como lechero y tambero, antes de mudarse a Londres a los 16 años.

Ya en radicado en la capital inglesa, en 1941,  tuvo su debut actoral encabezando una trouppe de doce encantadoras señoritas, en la producción de “Stars en Battledress”. La obra se subió a las tablas del teatro Jack Benny, y fue allí donde comenzó a llamarse Benny, su alter ego, mientras comenzaba a presentarse en los clubes nocturnos londinenses.

En la década siguiente, comenzó a ganar popularidad con sus apariciones televisivas en la British Broadcasting Company (BBC). En esta cadena hizo de las suyas parodiando a celebrities locales, como Hughie Green (de la serie “Opportunity Knocks”) y Alan Wicker de la serie de viajes “Wicker’s World”. En paralelo, también tuvo esporádicas apariciones en cine.

Recién para 1965, en pleno auge de la Beatlemanía y de una década de cambios en todo el mundo, el comediante estampó la rúbrica en un contrato con el canal de Televisión Thames, en el cual acordó hacer sólo cinco o seis especiales por año. Pero sería justamente de estos especiales, que nacería la criatura que lo hizo famoso en todo el globo: “El Show de Benny Hill”. El ciclo pasaría cuatro años después a la poderosa BBC, donde se quedaría por dos décadas en forma ininterrumpida.

Este programa estaba hecho a imagen y semejanza de Benny y el cómico se transformó en el centro de la escena de todos los sketchs y rutinas, a los que les agregaba el condimento de gags,  pantomimas y miradas a cámara, elementos genuinos de las películas mudas de humor.

El ciclo fue criticado en numerosas oportunidades al ser considerado como sexista por la utilización de la figura femenina como centro de muchas de las rutinas y con la mirada lasciva, y cómplice mirando a cámara , con la que Benny contemplaba a esas chicas británicas. Si bien es innegable que el programa recurría en todos sus envíos a poner en cámara a jóvenes en traje de baño o en ropa interior, aquello era un juego de niños comparado con la cosificación que hace la televisión actual de la mujer, y la pantalla chica argentina es un ejemplo cabal de esta tendencia.

A pesar de estas críticas, Benny tuvo un admirador de lujo y precisamente al que el humorista había tomado de espejo en sus inicios. “Hacía falta alguien como Benny Hill para renovar el slapstick“, dijo, nada menos, que Charles Chaplin sobre su colega y compatriota.

En los sketchs Benny mutaba en sus distintas criaturas, como el efímero Profesor Maravilla, en un vaquero de los Estados Unidos, en el Capitán Fred Schutle o en un  miembro del coro de bomberos.

Todo gran humorista necesita de un segundo y Benny lo tenía. Jackie Wright, el querible viejito irlandés de baja estatura,  fue particularmente recordado en este rol y hasta se ganó un séquito de admiradores en todo el mundo. Las escenas en las que Hill le daba palmadas en la cabeza y el contraste físico entre ambos en los sketchs se transformaron en un clásico de los fans del programa.

Un inglés en todo el mundo

El “Show de Benny Hill”, con el paso del tiempo, se ganó el rótulo de ser un programa de culto y lo mantiene hasta la actualidad. Los 111 compilados de 30 minutos se vendieron a más de 90, doblándose a cada uno de sus idiomas, incluyendo a la Unión Soviética  y a China, que no eran habitués de adquirir  productos culturales ingleses. El ciclo, con su impronta visual, pudo sortear cualquier barrera idiomática.

En América Latina el programa fue un verdadero furor y colaboró en esto  el excelente doblaje que realizó el locutor argentino Ernesto Frith, cuya voz pasó a ser un sello característico del programa. En Argentina, el Canal 11 (hoy Telefe) lo repitió hasta el hartazgo sin que melle en las mediciones de rating del envio, como este canal hace hoy día con “Los Simpsons”. El programa era furor en Argentina, en paralelo al éxito de programas humorísticos de sketchs  capitaneados por capocómicos locales, como Alberto Olmedo y Jorge Porcel, entre otros.

En el Reino Unido, el programa fue levantado en 1989. Poco se pudo saber de Benny Hill a partir de ese momento, porque el totalmente extrovertido personaje que se mostraba en cámara, cultivaba un bajísimo perfil en su vida privada. Fue un gran amante de los viajes, en especial por Francia, y se lo podía ver en contadas oportunidades en lugares muy concurridos.  Su condición de viajero, la complementaba con la facilidad para los idiomas porque hablada con total naturalidad en francés, alemán, español, holandés e italiano.

Muchos rumores hablaban de su presunta homosexualidad. “Me gustan mucho las mujeres, pero no para casarme con ellas” respondió alguna vez a respecto, mientras que nunca dejó de vivir con su madre.

El 20 de abril de 1992, luego de cumplir 68 años y siendo todavía muy popular por el exitosísimo ciclo que había dejado de hacer hacía tan sólo tres años, Benny falleció de un infarto repentino, el cual sufrió en el modesto departamento en el que vivía en extrema soledad y sencillez.

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