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La actriz y bailarina se pondrá en la piel de la genial artista que fue la niña prodigio en “El mago de Oz” y que falleció precozmente a los 47 años, víctima de los barbitúricos.

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Karina K se pone la piel de Judy Garland en “Al final del arco iris”, una obra que ocurre el último año en la vida de quien, según la protagonista de la puesta, “fue una transgresora que rompió con la forma de cantar de una época y lo hizo desde las entrañas”. La puesta saldrá a escena en el Teatro Apolo.

“Judy fue una transgresora, cantó con sonidos más graves, salidos del pecho y de las entrañas, y así transitó su vida. Ya en su filme ‘El mago de Oz‘ rompió con el paradigma de la forma nasal, lírica de cantar, propia de aquella época y se animó a pegarse al estilo emocional de Al Johnson”, señaló la artista a la agencia de noticias Telam.

Como tantos otros niños prodigio, la vida de Judy Garland acabó siendo un infierno. Unas dotes excepcionales de voz y su dulce imagen la condujeron hacia su gran papel de Dorothy en «El Mago de Oz«. A partir de ese momento, las exigencias de MGM con un ritmo de rodaje endiablado, la iniciaron en el consumo de barbitúricos y drogas, para ayudarla a soportarlo.

La necesidad de retrasar su desarrollo natural, la obligó a llevar una venda elástica en el pecho con el fin de disimularlo. Además, el tipo de belleza que poseía Judy, tampoco cuadraba con el ideal de mujer de la época, lo que le producía un gran sufrimiento y continuos cambios de imagen.

Cuatro matrimonios fracasados (sin contar el 5º) con sus problemáticas secuelas, como la custodia de sus tres hijos (Liza, Lorna y Joey), la fueron llevando a convertirse en su peor enemiga, a intentar autodestruirse, algo que finalmente consiguió cuando sólo tenía 47 años.

Para Karina el desafío en la composición de este ícono del arte nacido en Minnesota en 1922 consiste en “apartarse de la literalidad, ya que es un personaje que tiene el desborde, lo actoral. Ella se escapaba del control, vivió controlada primero por su madre, luego por sus maridos y finalmente por el mandato de la delgadez extrema que la dejó pegada a las anfetaminas”.

Judy fue “una niña prodigio regordeta, a quien subieron a un escenario a los dos años y medio y ya entonces no la podían bajar.  En su adolescencia le tocó compartir estudios de cine con bellezas como las actrices Lana Turner o Elizabeth Taylor, y siempre dijeron que ella era la más talentosa de todas, pero cargó siempre con el mote de ‘gordita‘”, comentó.

La puesta cuenta con la dirección de Ricky Pashkus, quien ya tuvo bajo sus órdenes en los brillantes musicales “Sweeny Todd” junto a Julio Chávez, y “Souvenir”, entre otros, más la precisa dirección musical de Alberto Favero.

Karina K viene de realizar teatro para las familias con “Locos recuerdos” de Hugo Midón, pero además de esta pieza, espera anisosa el estreno de “Caídos del mapa”, la versión que la señal para chicos PakaPaka realiza sobre el libro y la película homónima estrenada en septiembre.

“Al final del arco iris” se estrena el miércoles 5 de febrero y realizará funciones de miércoles a viernes, a las 21; los sábados, a las 20.30 y 22.45 y los domingos, a las 20.30, en el Teatro Apolo -Corrientes 1372-.

 

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