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Por Edgardo Solano

Las canciones del álbum en clave de jazz rock del Flaco volvieron a escucharse con la calidad de entonces en el Banfield Teatro Ensamble con Machi, Arrom, Ceravolo y Beeuwsaert.

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Luis Alberto Spinetta en más de una oportunidad señaló que “A 18’ del sol” era uno de los mejores álbumes de su frondosa discografía, ubicándolo por encima de otros trabajos de enorme valía artística y de algunos que tuvieron mayor repercusión entres sus propios seguidores.

Vueltas del destino, ese disco editado en 1977 con un sonido en clave de jazz rock tuvo una fría aceptación por parte de la crítica (especializada y no tanto) y hasta por parte del público del Flaco, que no terminó de comprender en su momento a esa placa y le insistían al músico en las actuaciones que toque sus viejos clásicos.

“A 18’ del sol”, que no se tocó tanto en vivo, quedo atrapado en medio de la separación de Invisible por un lado y de “Only love can sustain” (el disco en inglés que músico grabó en los Estados Unidos) y del furor por el regreso de Almendra, por el otro.

Convocados por el baterista Luis Ceravolo (qué toco este material en vivo en aquellos años), se armó un estelar cuarteto completado por Machi Rufino en bajo, Guille Arrom en guitarra y Andrés Beeuwsaert en teclados, para desempolvar ese repertorio en vivo, junto a otros temas de Spinetta.

Estas presentaciones se plantearon sin caer en la formalidad innecesaria de un marmóreo homenaje, sin golpes bajos de la nostalgia y con la sana intención de que esas canciones, quizá algo olvidadas y perdidas, vuelvan a ser escuchadas en vivo y en directo.

En una de las presentaciones de este repertorio, este cuarteto salió a escena este sábado por la noche en el Banfield Teatro Ensamble y abrieron el show con “Viento del azur”, la primera canción de “A 18’…”.

Los temas de aquel disco suenan con la impronta que le otorgan estos virtuosos ejecutantes, sin que pierdan la estructura original con la que fueron grabadas hace casi cuatro décadas, en un equilibrio entre el cover y la versión más personal.

Sin respetar el orden que tenían en el álbum, sonaron en la noche sureña del Conurbano “Viejas mascarillas”, “Toda la vida tiene música hoy”, “¿Dónde está el topacio?” y “La eternidad imaginaria”, en las que se alternaron en la voz principal Machi (el único sobreviviente de la grabación original) y Beeuwsaert.

Uno de los picos emotivos de la velada fue en la bella y fogonera “Canción para los días de la vida”, con Machi como vocalista acompañado por los arpegios de la guitarra de Arrom y el cuarteto a pleno se lució también en los instrumentales “Telgopor” y en la canción homónima al disco que estaban repasando.

Luis Ceravolo fue uno de los músicos que ejecutó este material en vivo y llevas largas temporada sentado detrás de los platillos y tambores , en especial en formaciones de jazz y sigue revalidando sus credenciales en esta formación.

Mientras que Guille Arrom, que fue la viola líder de la banda de Spinetta desde fines de los ’80 a principios de la década siguiente, luce su faceta más jazzera con este material y aflora aun más su talento en las seis cuerdas en especial con sus brillantes solos.

El tecladista Andrés Beeuwsaert, el más joven del cuarteto, forma parte de trío de fusión folklórica Aca Seca y volvió a mostrar sus dotes en una formación con aires jazzeros, como cuando formaba parte de la banda de Javier Malosetti, entre otros proyectos.

Machi, que fue parte de la grabación original y también del vivo de ese disco, es uno de los héroes del bajo del rock argentino y también un gran cantante, y demostró esta última labor con creces en Invisible, en Pappo´s Blues y en Tantor.

Además de aquel disco setentoso de Spinetta y show tuvo una segunda parte con algunas perlas de Jade, como “Diganlé”, “Era de uranio” y Camafeo”.

También incluye el repertorio del grupo una gran versión de “Durazno sangrando”, el clásico de Invisible, con un notable sólo de bajo de Machi, y “Lejísimo”, procedente del disco “Tester de violencia”, en la cuota más rockera que tuvo la noche.

Las canciones de “A 18’ del sol” merecían una nueva oportunidad de sonar en vivo luego de sus presentaciones a fines de los ’70 y este cuarteto es el indicado para desempolvar a ese rico material y para revalorizar esas composiciones de Spinetta, que están en lo más alto de extenso su cancionero.

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