“Villa Olímpica” aglutina desopilantes ilustraciones en clave deportiva que el humorista gráfico Juan Carlos Colombres publicó en diversos medios.

Las desopilantes ilustraciones en clave deportiva que el humorista gráfico Juan Carlos Colombres, conocido bajo el alter ego de Landrú, publicó en la revista El Gráfico, Tía Vicente, Gente y en el diario Clarín, pueden ser revisitadas en la muestra online “Villa Olímpica”, que realiza el Museo Virtual Landrú a propósito de los Juegos Olímpicos 2016.
A través del Museo Virtual de la Fundación Landrú (www.landru.org), una organización que tiene como misión mantener la vigencia y digitalizar el archivo del reconocido dibujante, los cibernautas tendrán la posibilidad de recorrer en forma virtual la novedosa exposición que recupera una cuidada selección de ilustraciones, acompañadas por sus originales y textos explicativos.
“Villa Olímpica”, en alusión al nombre de la sección que Landrú publicó en El Gráfico entre 1954 y 1975, reúne una diversidad de esas viñetas humorísticas y de otros trabajos posteriores, que representan algunas de las 42 disciplinas de las Olimpíadas, como natación, atletismo, ciclismo, boxeo, remo o fútbol.
Juan Carlos Colombres nació en 1923 en la ciudad de Buenos Aires y dentro del seno de una familia aristocrática procedente de Tucumán.
Prácticamente es integrante de la misma generación constituida por otros grandes humoristas argentinos: el mendocino Quino, el cordobés Lorenzo Amengual, Guillermo Mordillo, Miguel Brascó, Copi, Lang, Oscar Conti (Oski), así como el dibujante uruguayo radicado en Buenos Aires Hermenegildo Sábat.
Su obra se caracteriza por una elaborada burla a ciertos modos masificados de «pensar» característicos de la sociedad argentina del siglo XX y de lo que va del presente siglo, su burla es básicamente una ironía a la vez sutil y descarnada en la cual critica a todos los niveles sociales, para ello ha creado una serie de personajes paradigmáticos.
En 1945 publicó su primer dibujo en la revista Don Fulgencio de Lino Palacio y desde ese momento marcó un antes y un después en el humor gráfico, colaboró en los principales medios de Argentina. Además, fue el primer libretista de Tato Bores y creó varios personajes como el famoso gatito que aparece en sus viñetas.



