El maestro falleció a los 100 años. En su larga carrera se destacó como pianista, compositor, arreglador y director de orquesta.

El maestro Horacio Salgán, uno de los más lúcidos e inspirados músicos que dio el tango, falleció hoy a los 100 años de edad en el Sanatorio Güemes de la Ciudad de Buenos Aires, donde se encontraba internado.
Pianista, compositor, arreglador y director de orquesta, este artista se destacó en todas estas áreas de la música con talento excepcional y único.
Nació en Buenos Aires el 14 de junio de 1916 y escuchó por primera vez el sonido del piano al ser ejecutado por su padre, un músico aficionado. A los 6 años ya comenzó a familiarizarse con su instrumento y a los 13 ingresó al Conservatorio Municipal.
A los 20 años fue descubierto por Roberto Firpo, un reconocido director de orquesta típica, quien lo contrató a Salgán de inmediato. Ese mismo año, en 1936, el “Negro” debutó como arreglador de la orquesta de Miguel Caló. Su orquesta típica tuvo diferentes etapas desde 1944 y enella se formaron cantores como Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche.
En 1960 formó y dirigió el Quinteto Real, cuyo objetivo era crear tangos instrumentales diseñados más para escuchar que para bailar. Fue uno de los grupos de tango más sólidos que se conocieron.
Además de Horacio Salgán en piano, contaba con Enrique Mario Francini en violín, Pedro Laurenz en bandoneón, Ubaldo de Lío en guitarra y Rafael Ferro en contrabajo. El Quinteto cambiaría luego a varios de sus integrantes.
En otras de sus facetas, compuso las bandas sonoras de las películas “La primera fundación de Buenos Aires”, “Buenos días, Buenos Aires”, “Los de la mesa 10”, “Buenos Aires”, “Buenos Aires en camiseta” y “Los anónimos”. También participó como actor en la película “Tango, no me dejes nunca”, dirigida por el español Carlos Saura.
En sus casi ocho décadas como músico compuso o arregló unas 400 obras. Su uso del piano es casi orquestal, por ese motivo es que sus resultan bastante complejas para ser ejecutadas por otros músicos. Además, asumió el compromiso de tocar todo lo que escribe, ya que dice que “Sería injusto dejarles el problema a los demás”.
Escribió obras cumbres del tango como “A fuego lento”, “Grillito”, “Del 1 al 5” y “La llamó silbando”, entre otros y un libro, “Curso de tango”, en el que explica los elementos de su estilo.
En 2005 recibió el Premio Konex de Brillante al mejor músico popular de la década en la Argentina, otorgado por la Fundación Konex y su última actuación ante un público masivo fue en 2010, en el marco de los festejos por la conmemoración del Bicentenario del 25 de mayo de 1810 en la Argentina.
En esa ocasión tocó por última vez junto a su amigo y compañero de décadas en el Quinteto Real, Ubaldo de Lío, fallecido en 2012.
Salgán fue admirado por sus propios colegas, con una amplia lista que incluye a Astor Piazzolla, Oscar Alemán, Luis Salinas y Daniel Barenboim.



