Por Edgardo Solano
Se cumple una década de la publicación de este álbum de la genial cantante británica, que además fue su trabajo consagratorio.

Amy Winehouse ya había mostrado su talento y también había encandilado al público y a la crítica con “Frank”, su primer opus, lanzado en 2003 cuando tenía sólo 20 años, y de inmediato la compararon justicieramente con las grandes vocalistas de la historia del jazz, como con Sarah Vaughan, por ejemplo.
De todos modos, para esta chica de los suburbios de Londres, que desde su infancia quería dedicarse a la música, la consagración llegaría con “Back to Black”, que se publicó a fines de octubre de 2006, hace exactamente una década.
Desde su debut discográfico, esta genial cantante fue un furor comercial y quizá la industria, y su propia familia, colaboraron lo suficiente para ayudarla a escaparse de algunas adicciones, que conspiraban contra su talento y las que incidieron en forma determinante para su precoz partida a los 27 años. La relación enfermiza con Blake Fielder, con quien se terminó casando, también atizó el fuego de la autodestrucción.
A finales de 2005, Amy bebía más que de costumbre y sus amigos insistieron en que debía realizar una rehabilitación. Casi lo consiguen, pero finalmente, su padre, Mitch Winehouse, consideró que no era necesario tal tratamiento y se salió, lamentablemente, con la suya.
Ya referente entre las cantantes de su generación, en medio de derrapes y de una seguidillas de actuaciones, muchas de ellas memorables, en diciembre de 2005 pasó unos días en Miami, en la casa de su amigo Salaam Remi, con quien ya había trabajado en primer opus y que terminaría siendo uno de los dos productores de “Back to Black”, junto a Mark Ronson.
Algo mejor y de buen ánimo, Amy siguió trabajado en el álbum en marzo de 2006 en Nueva York respaldada por la sólida banda y comenzó una etapa de gran creatividad, que incluso dejó boquiabierto al productor Mark Ronson por su faceta como prolífica compositora.
Cuando murió su abuela paterna, Cynthia, por la que ella sentía un gran cariño, las sesiones se frenaron un tiempo. Finalmente, a partir de agosto de 2006 en los Metropolis Studios de Londres se completó la faena del disco, justo cuando se descubrió que Amy padecía bulimia.
El furor de “Back to black” estuvo precedido por el lanzamiento de “Rehab”, el exitoso primer single. Luego continuarían otros cortes, todos con una gran difusión radial y que treparon también en los charts, como “You know I’m not good”, “Back to black”, “Tears dry on their own” y “Love is a losing game”.
Este este trabajo consagratorio, sin perder su estética vintage, Amy fue menos jazzera en su segundo álbum y se acercó más al soul, el funk y otros ritmos a la usanza de Motown, pero con un sonido actual. Además, en las líricas mostró su lado más personal, crudo y descarnado, exponiendo sus sentimientos en cada canción.
Con “Back to Black” consiguió seis nominaciones a los Premios Grammy, de las cuales ganó cinco, entre ellas, Canción del año, Grabación del año y Mejor artista nuevo. El disco reconocido en los Grammy Awards de 2008 como Grabación del Año y Canción del Año por “Rehab”, mientras que el álbum recibió nominaciones para Álbum del Año y Mejor Álbum Pop Vocal, ganando este último.
“Back to black” se consolidó en un abrir y cerrar de ojos como el primer gran álbum del Siglo XXI y hasta fecha lleva vendidos más 15 millones de copias, una cifra llamativa en épocas duras para la industria discográfica.
Su última grabación fue un dueto con el cantante estadounidense Tony Bennett, para el disco “Duets II”, el cual fue lanzado el 20 de septiembre de 2011.
Amy Winehouse murió el 23 de julio de 2011, sólo un lustro después de salida de su segundo álbum, que sería el último con material original, aunque luego se editarían registros en vivo y discos compilatorios.
Por esta muerte temprana fue incluida en el llamado “Club de los 27”, que acopia a estrellas del rock fallecidas a los 27 años, como Robert Johnson, Brian Jones, Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin y Kurt Cobain.
Tema por tema
Rehab: exitoso primer corte del disco y la letra habla de la rehabilitación a que nunca asistitó, por mandato de su padre.
You Know I’m No Good: el video la muestra sentada bebiendo un trago, mientras un hombre, le muestra unas fotos. Después, se descubre que Amy le era infiel a su pareja.
Me & Mr. Jones: hermosa canción, un clásico con un aire a los años ’50 y con una letra contundente.
Just Friends: con un aire de reggae, no fue un corte del disco, aunque tuvo un clip en donde se la puede ver en vivo totalmente en blanco y negro.
Back to Black: la canción que le da título al disco con una sentida letra. El clip, en riguroso blanco y negro, está ambientado en un funeral.
Love Is a Losing Game: en esta hermosa canción, no tan difundida, Amy realizada un cruce este una historia de amor y los juegos de azar.
Tears Dry on Their Own: una canción al estilo del sello Motown con una historia fallida de amor en la lírica.
Wake up Alone: Amy se luce con esta hermosa balada a la usanza de los grupos vocales de los ’50.
Some Unholy War: es este tema de medio tiempo, la británica habla de la incondicionalidad ante su amor, al que acompañaría a la guerra.
He Can Only Hold Her: otra canción vintage, que no deja de sonar actual. Los coros y los bronces le dan ese tono retro.
Addicted: cierra “Back tu black” este tema con una letra que refiere al propio título de la canción.



