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Esta obra de Mirta Katz narra las peripecias del amor “prohibido” entre la paciente y su psicólogo, con encuentros y desencuentros.

“Yendo del diván a la Milonga”, una comedia sobre tango y psicoanálisis de Mirta Katz y con puesta en escena de Leandro Rosati, saldrá a escena los sábados de julio y agosto a las 20,30 en La Vieja Guarida, un espacio ubicado en Guardia Vieja 3777, en el barrio porteño de Almagro.

La obra narra las peripecias del amor “prohibido” entre la paciente y su psicólogo, debido al encuadre psicoanalítico. Las escenas bailadas y cantadas siguen relatando las dificultades de este amor, con encuentros y desencuentros, tanto en el consultorio como en la milonga.

Este espectáculo está concebido como el último de una trilogía que comenzó con “…Y piense en otra cosa…” y siguió con “Tangos al Rojo Vivo”. De esta forma, se inscribe en esa misma línea estética (el teatro de humor y musical) y los personajes se derivan unos de otros, con el eje en el tango y el amor.

El elenco lo completan Mirta Katz y Santiago María Ojea, junto con los bailarines Daniel Cruz y Eliana Mola. Mientras que se suman en Dalila Real en preparación vocal y los arreglos musicales de Juan Rivero.

Esta comedia “romántica y tanguera” explora con humor dos mundos ampliamente conocidos por la autora, Mirta Katz: el del tango y el del psicoanálisis.

La obra se basa en la relación entre dos personajes antitéticos, aunque igualmente neuróticos. Él, un psicoanalista, tímido y solterón, típico personaje de la urbe progresista porteña, hijo de una “madre judía”  y… fascinado por el tango, mundo al que accede bajo una antifaz, por problemas del “encuadre psicoanalítico”.

Mientras que Ella, la paciente, también solterona y tímida, maestra, muy apegada a su hermana, personaje de barrio, que “nunca tuvo novio”, razón por la cual va a la consulta.

De ahí en adelante se suceden diversos encuentros y desencuentros tanto dentro del ámbito del consultorio como de la milonga (lo cual da ocasión para caracterizar esos mundos con humor y ternura). Estos son ámbitos reales por donde transcurre la escena, pero también hay otros,  “oníricos”,  que también transitan.

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Los personajes se desdoblan y crecen para… finalmente entregarse a lo más deseado y también evitado: el amor, que en las comedias, siempre vence. Lo cual hace surgir una nueva duda: ¿Qué los habrá curado de sus neurosis: el tango o el psicoanálisis?

Bajo las dos carátulas de Freud y Gardel, se recrean estos espacios y se incluye una pareja de bailarines de tango que completan los números de la milonga, y crean diferentes personajes desde la danza.

Las canciones están al servicio de la historia, lo mismo que los cuadros de danza coreografiada. Se parte de un texto que tiene gran consistencia y equilibrio en la dramaturgia.

 

 

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