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Este genial artista inglés fallecía en la Navidad de 1977, a los 88 años. Su personaje de “Carlitos”, con su habitual atuendo,  se trasformó en un verdadero clásico universal.

Charles Chaplin, uno de los artistas más destacados del Siglo XX, fallecía hace exactamente 40 años, el 25 de diciembre de 1977, a los 88 años, en su casa de Vevey, Suiza, luego de haber emocionado al público durante décadas y de haber hecho escuela en el mundo del espectáculo.

Sir Charles (fue nombrado caballero por la reina Isabel en 1975) murió a las 4 de la madrugada, unas horas antes de que comenzara la tradicional celebración navideña de su familia.

“Charles dio tanta felicidad y, a pesar de que había estado enfermo durante mucho tiempo, es muy triste que haya fallecido el día de Navidad”, expresó su esposa Oona, horas después.

Su personaje de “Carlitos”, al menos conocido con ese nombre en el mundo de habla hispana, se transformó en un verdadero clásico universal a la par del Quijote y de otras criaturas surgidas de la ficción.

Sin más que con un bastón, un pequeño bigote, zapatones varios números más grandes de que necesitaba y un sombrero bombín que completaba ese atuendo de falso aristócrata, logró emocionar, hacer reír a carcajadas y también mostrar en forma crítica a las desigualdades y a las injusticias.

En el cine mudo, Chaplin mostró todo su histrionismo y su sutil y contundente gestualidad  con ese personaje, el único que creo en su carrera y que fue la base de inspiración para un tendal de personificaciones en varias generaciones de artistas.

Con  una buena cuota de absurdo, ese personaje emblemático era tan gracioso como tristón y los movimientos de su físico esmirriado, media 1,63, metros y era muy delgado, terminaron de darle los toques finales a estilo “Chaplinesco”.

Charles Spencer Chaplín había nacido en Londres el 16 de abril de 1889 en Londres y sus padres actuaban en el music hall, humilde escenario en el que debutó a los cinco años.

En la década de 1910 se integró a la troupe de Fred Karno, un empresario que viajó por toda Europa y Estados Unidos con una extensa compañía de entretenimientos.

En 1914, mientras estallaba la Primera Guerra Mundial, año rodó 36 cortos de dos bobinas, entre ellos “Kid Auto Races at Venice”, dirigido por Henry Lehrman, en el que se supone que creó su emblemático vestuario, destinado a representar la contracara de un hombre de la alta sociedad, un atuendo que le duró hasta 1936, cuando rodó “Tiempos modernos”.

Durante varios títulos actuó como ladero de Mabel Normand, mientras que se especializaba como organizador de “gags”, pero ya en “Caught in the Rain” (1914) y “El vagabundo” (1916) su nombre aparece como director, lo mismo que en “Día de pago” (1916), “La calle de la paz”, “En las termas”, “Carlitos aventurero”, “El inmigrante” (todas de 1917) y “Vida de perros”, “Armas al hombro” y “The bond” (1918).

En 1919 funda el sello United Artists, junto a los también famosos David Wark Griffith y el matrimonio integrado por Douglas Fairbanks y Mary Pickford.

Debuta en el largometraje con “El pibe” (1921) y vuelve a los cortos con “Día de pago” (1922) y “El peregrino” (1923).  Luego ingresa definitivamente al largometraje con “Una mujer de París” (1923), protagonizada por Edna Purviance, una actriz que lo amó hasta sus últimos días sin que él la incluyera entre sus parejas oficiales.

Lo que sigue es un listado notable,  que incluye “La quimera del oro” (1925), “El circo” (1928), “Luces de la ciudad” (1931), “Tiempos modernos” (1936), “El gran dictador” (1940), seguidas después de la guerra por “Monsieur Verdoux” (1947), “Candilejas” (1952), “Un rey en Nueva York” (1957) y “Una condesa de Hong Kong” (1967), con Sophia Loren y Marlon Brando y en la que él sólo aparece en un papel episódico y su única película en colores.

A pesar de la fama, la vida privada de Chaplin no fue fácil. Su madre pasó los últimos años en varios neuropsiquiátricos y él se casó sucesivamente con Mildred Harris, Lita Grey, Paulette Goddard y Oona O’Neill, con las que tuvo once hijos -ocho con Oona-, lo que derivó en juicios millonarios y escándalos por doquier.

Además, el dramaturgo y Premio Nobel Eugene O’Neill, padre de su última esposa, nunca le perdonó la diferencia de edades, con 36 años a favor de él.

En 1952, mientras filmaba “Candilejas”, estaba en boga la caza de brujas organizada por el senador Joseph McCarthy, que tildó a Chaplin de comunista y debió abandonar Estados Unidos junto a su familia.

Volvió a ese país en 1972 para recibir un Oscar honorario por la totalidad de su obra y un año después la música de “Candilejas” recibió otro premio de la Academia de Hollywood, ya que hasta ese momento y por razones extracomerciales la película no se había proyectado en Los Ángeles.

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