“La lluvia es también no verte”, un film sobre Cromañón y otras tragedias posibles

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El documental de Mayra Bottero recuerda el incendio que provocó la muerte de 194 personas durante un recital de Callejeros y advierte sobre la red de complicidades que pueden ocasionar hechos similares.

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“La lluvia es también no verte”, un documental de Mayra Bottero que recuerda los diez años transcurridos desde el incendio que provocó la muerte de 194 personas durante un recital de Callejeros en República Cromañón, advierte también sobre una red de complicidades estatales e intereses particulares que, si no se la corta de raíz, podría provocar una nueva tragedia.

Con testimonios emotivos y esclarecedores de sobrevivientes y familiares de algunas de las víctimas, la película funciona como un necesario llamado de atención sobre las negligencias, desidias y responsabilidades compartidas que existían antes (en la explosión de Río Tercero, por ejemplo) y después (el accidente ferroviario de la estación Once) de la desgracia que enlutó al país el 30 de diciembre de 2004.

La directora, que está en pareja hace siete años con uno de los jóvenes sobrevivientes de aquel día nefasto, señaló que los familiares de las víctimas “quisieran poder dejar en claro cómo se produjo la tragedia y reclamar porque hay mucha muerte joven y porque es muy posible que siga sucediendo. Por eso intentan llamar la atención a la sociedad”.

“El Estado no debería obedecer a los intereses de los grupos económicos y beneficiarse con eso, sino que debe cuidar a la gente y sus necesidades, el divertimento, el transporte, la salud. Sin meterme con ningún gobierno en particular, todos podemos ver que hay cuestiones que funcionan de esa manera, desatendiendo la dignidad de las personas”, le señaló a la agencia de noticias Telam.

La realizadora agregó que “donde hay un descuido, seguramente haya un negocio detrás y eso está a la vista en cada uno de los casos, como en Cromañón o en la tragedia de Once. Hay una complicidad que viene de hace muchos años entre los gobiernos y los que hacen negocio con eso. Por eso lo que ocurrió no fue necesariamente un accidente, sino más bien una tragedia anunciada cotidianamente”.

Egresada en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA, Bottero sostiene que “el tema es tan amplio que mucho tiempo me pareció casi imposible encararlo. Sin embargo, a medida que hablaba con las personas esa imposibilidad se fue diluyendo. La primera versión de la película duraba 6 horas y fue muy difícil reducirla, porque tuve que dejar muchas cosas afuera”.

El incendio ocurrió en la noche del 30 de diciembre de 2004, durante un recital de Callejeros, cuando personas del público encendieron bengalas que pegaron fuego al tejido sintético de media sombra en el techo, que lo generalizó y generó una humareda altamente tóxica.

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