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Por Edgardo Solano

A partir de testimonios, material de archivo y ficcionalizaciones, el documental de Ernesto Gut y Dionisio Cardozo narra la vida de estos dos jóvenes militantes asesinados y también aporta otra mirada sobre los ’70.

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El documental “Cuarenta Balas – El Caso Fischer-Bufano”, de Ernesto Gut y Dionisio Cardozo, narra la vida de estos dos jóvenes militantes, que además fueron grandes amigos, y también pone la lente sobre una generación de luchadores de los años ‘70, en un plano íntimo y también más general, analizando ese período desde una mirada crítica.

Jorge Fischer y Miguel Ángel Bufano, de 25 y 23 años respectivamente, trabajaban y militaban en la fábrica de pinturas Miluz, donde Fischer era, además, delegado general, e integraban la organización Política Obrera, antiguo nombre del Partido Obrero. Sus cuerpos aparecieron en la localidad de Avellaneda, con cuarenta impactos de bala.

El recorrido que traza la película, que comienza en el Cordobazo, se transita a partir de un tendal de ricos testimonios, material de archivo, algunos hallazgos que se creían perdidos para siempre y ficcionalizaciones realizadas a través de animación.

11065383_10204850204629654_433359127_oEl proyecto del documental surge de tener una amistad con Viviana Asrilant, la viuda de Jorge Fischer, a quien conozco de hace más de 20 años. Ella fue la fuente principal de la investigación”, le comenta a Crónicas y versiones Ernesto Gut sobre como comenzó a gestarse la producción.

El documental, que ganó un concurso del INCAA para su realización, se estrena el 26 de marzo en el Cine Gaumont, ubicado en Rivadavia 1635, como parte del DOCA 2015. En esa sala estará la menos un par de semanas en cartel y luego de proyectará en otros espacios INCAA y también fuera de las salas en ámbitos donde se pueda debatir luego de la proyección.

En las distintas escenas, hay una treintena de testimonios entre los que se destacan los de Jorge Altamira, Néstor Pitrola y los de la familia de los protagonistas y de varios de sus compañeros de militancia. “Lo que nos llamó la atención es que todos estaban en actividad, todos seguían militando. Ni la Triple AAA ni la dictadura pudieron terminar con una generación ”, señala.

Al margen de quienes prestaron su voz, también hay unas escenas de animación introductorias realizadas por Pablo Páez. Este “recurso dinamizador” también es utilizado para ilustrar otros momentos, como por ejemplo el secuestro de los jóvenes militantes, que se produjo en diciembre de 1974 durante el gobierno de Isabel Perón.

Además, los realizadores encontraron en los archivos de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) los discursos de varios referentes combativos durante el “Villazo” en la localidad santafesina de Villa Constitución. Entre las palabras de René Salamanca y las Agustín Tosco, pudieron hallar también el discurso de Fischer.

Uno de los hijos de Jorge Fischer, que está radicado en Barcelona, también brindó su valioso aporte al documental. “Él quería escribirle una carta a sus hijos contándoles quien era su abuelo, lo que le propuse es que en lugar de esa carta se filmará a sí mismo dirigiéndose a sus hijos mirando a cámara”, agrega Gut.

“Cuarenta balas” es la ópera primera de Ernesto Gut y Dionisio Cardozo. El primero es periodista de profesión con un largo recorrido en editoriales, mientras que el segundo había prestado su cámara en “Escenas claves del Argentinazo”, entre otros documentales, muhos de ellos producidos por el Ojo Obrero.

“Fischer era un dirigente destacado, pertenecía a una familia trabajadora que llegó a la universidad para estudiar medicina, Bufano también seguía esa carrera. En lo que se llamó la proletarización, ambos dejan de estudiar para ir a trabajar a una fábrica y vivir como obreros, dejando de lado algunas comodidades que tenían, como seguir estudiando una carrera o que papá y mamá los puedan mantener”, agrega el director.

11070354_10204850210069790_2043886427_oPor su parte, se refleja también otro costado de ambos militantes asesinados. “Bufano era más joven, era un militante muy animado y positivo, aunque no había llegado al nivel de Fischer. Los dos eran muy amigos y les gustaba salir a cantar en las peñas, también le gustaba joder, por ejemplo Fischer imitaba al pato Donald. Hablamos con la primera mujer de Bufano y con la segunda no llegamos por la gran cantidad de testimonios que teníamos”, afirma el realizador.

Quisimos meternos en la parte más humana pero nos quedamos cortos, teníamos mucho material referente a lo político. Había un clima de estar protagonizando la historia y de cambiar el mundo. También el despertar sexual, el surgimiento del rock nacional, fue un período muy revolucionarios

El realizar también reflexiona sobre la etapa histórica que muestran las distintas escenas. “El documental se mete en una etapa histórica de la que no se sabe mucho, la etapa de la represión ilegal no comenzó el 24 de marzo de 1976, comenzó mucho antes con el regreso de Perón al país, precisamente con la Masacre de Ezeiza. que vino a poner la mano dura. Hay como una negación de esa precuela de la dictadura”, acota.

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