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Por Edgardo Solano

Se cumple medio siglo del lanzamiento de un álbum clave en la discografía de la banda californiana y que fue una influencia para otros grupos, incluso para Los Beatles.

Los Beach Boys en los albores de los convulsionados ’60 habían liderado las listas de ventas y copado la difusión radial a partir de sus melodías pegadizas e irresistibles basadas en armonías clásicas del rock & roll y de su propia impronta surf y con líricas que redundaban en historias sobre chicas, automóviles y la playa, claro.

Brian, el mayor del clan Wilson y el principal compositor del grupo, quiso salir de esa zona de confort y de decidió hacer un alto en las maratónicas giras de este combo californiano para meterse en los estudios de grabación en procura de nuevos sonidos. Esta decisión, en gran parte, la tomó después de haber escuchado “Rubber Soul”, quizás uno de los mejores álbumes de Los Beatles.

“Pet Sounds” comenzó a gestarse por la influencia de este disco y por el hallazgo que encontró Brian detrás de este álbum, por su sonoridad y por el trabajo de grabación, que tenían a George Martín como comandante de la ingeniería sonora. El mayor de los Wilson comenzó también a componer letras de otro calibre y también con una temática más madura y a comenzar a patear el tablero del estilo del grupo, con su colaborador Tony Asher, que aportó lo suyo en muchas líricas.

Brian puso manos a la obra mientras sus hermanos Carl y Denis, su primo Mike Love y el quinto miembro del grupo Al Jardine estaban de gira y estos se sorprendieron a su retorno al toparse con un material que poco tenían que ver con el estilo del grupo y de su marca registrada que los había convertido en furor en forma ecuménica.

Esta obra maestra que está cumpliendo medio siglo y que araña los 40 minutos de duración, aglutina una colección de pequeñas sinfonías en clave de pop plagadas de arreglos originales, pomposas instrumentaciones, aportes de extraños sonidos y también las armonías vocales, que fueron el sello distintivo del grupo.

Por primera vez aparecían en canciones de los Beach Boys efectos de sonido, instrumentos no convencionales, timbres de bicicleta, campanas, sonidos que emulaban el paso de un tren y ladridos de perro, al margen de la instrumentación tradicional del grupo.

La mayoría de las canciones del álbum fueron escritas durante diciembre de 1965 y enero de 1966 y fueron firmadas, casi todas ellas, por Wilson con Tony Asher como colaborador.

Después de confeccionar las canciones, Brian Wilson tomo las riendas en las grabaciones y arreglos musicales a principios de enero de 1966. Cuando el resto de los integrantes de la banda llegaron de una gira por Asia, ya se tenían preparadas seis canciones para el álbum y todo el material para comenzar las grabaciones.

El resto de los integrantes de la banda desconfiaba de la nueva y arriesgada propuesta de Brian, este llegó a convencer al resto para grabar este material tan distinto a lo que habían hecho hasta entonces.

Las grabacioness se realizaron durante cuatro meses, en los principales estudios Gold Star Studios, United Western Recorders y Sunset Sound de Los Ángeles y todas las canciones fueron arregladas y producidas por el propio Brian Wilson,.

“Pet Sounds” fue lanzado el 16 de mayo de 1966 y no tuvo el éxito esperado por Brian Wilson, alcanzando como máximo el puesto Nº 10 en las listas de Estados Unidos, un puesto nada despreciable, pero no era gran cosa para una banda que estaba acostumbrada a liderar los charts. De todos modos, en el Reino Unido el disco trepó al puesto Nº 2.

Después de su lanzamiento, varias canciones del disco se convirtieron en clásicos para ser interpretados en las actuaciones en directo del grupo, como “Wouldn’t It Be Nice”, “Sloop John B” y “God Only Knows”, entre otras.

El álbum, con el paso del tiempo, fue revalorizado y se transformó en una pieza de culto que se encargó de poner patas para arriba al pop de los ’60. Para algunos está considerado como un álbum conceptual, mientras que otros lo toman como un trabajo de rock o pop sinfónico o una obra de pop barroco, y quizás todos tengan algo de razón en sus apreciaciones.

Vueltas del destino, Brian Wilson se inspiró en “Rubber Soul”, de Los Beatles, para esta aventura, mientras que un par de años después el propio Paul MCcartney les planteó a sus compañero de banda emular un trabajo similar a “Pet Sounds” en la obra maestra “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”. 

Tema por tema

Wouldn’t It Be Nice: este tema, que abre el disco, describe a una pareja de enamorados lamentándose por ser demasiado jóvenes para casarse, fantaseando sobre lo agradable que sería si fueran adultos.

You Still Believe in Me: en esta canción se puede escuchar efectos, que también aparecen en otros tramos del disco, como una bocina de bicicleta y una campana que actúan como un recuerdo de la infancia.

That’s Not Me: es único tema del álbum en los que los integrantes de la banda, además de aportar sus voces y armonías vocales, ejecutan los instrumentos, en lugar de los músicos de sesión.

Don’t Talk (Put Your Head on My Shoulder): este track cuenta sólo con Brian en su realización y grabación, sin el aporte de los demás integrantes del grupo, que tampoco aportaron sus coros.

I’m Waiting for the Day: se trata de una composición muy experimental, con una combinación de una balada orquestal y una canción de rock tradicional.

Let’s Go Away For Awhile: la primera composición netamente instrumental que aparece en el disco y la única compuesta íntegramente por Brian Wilson.

Sloop John B: cierra la cara “A” del disco esta canción tradicional caribeña, que fue adaptada por Brian Wilson quién modificó parte de la letra.

God Only Knows: abre el lado “B” de “Pet Sounds” está clásico de la banda que cuenta con Carl Wilson como voz principal.

I Know There’s an Answer: con un bajo y una armónica en primer plano, esta canción fue cantada por Mike Love y Al Jardine con Brian Wilson en coros.

Here Today: coescrita por Brian Wilson y Tony Asher, este tema tiene a Mike Love en primera voz y al resto de la banda en los coros.

I Just Wasn’t Made for These Times: se hicieron varias grabaciones de esta canción, Brian Wilson la tocó en vivo y se encuentra en “Pet Sounds Live”, un álbum en vivo del músico.

Pet Sounds: es le segundo tema instrumental del álbum y también el que le da título. Brian ejecuta el piano junto a un nutrido número de músicos de sesión.

Caroline, no: esta canción, con efectos de sonidos de trenes y ladridos de perros, cierra el álbum. También fue lanzada como un single en solitario de Brian Wilson.

“Wouldn’t It Be Nice”, el primer tema de “Pet Sounds” 

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