Con diez artistas en escena y con música original en vivo, esta obra se presenta los miércoles en El Portón de Sánchez.

«Peer Gynt», un clásico del noruego Henrik Ibsen adaptado y dirigido Juan Cruz Forgnone, con una puesta con diez artistas en escena y música original en vivo, pisa las tablas los miércoles a las 21,30 en El Portón de Sánchez, ubicado en Sánchez de Bustamante 1034.
Alguna vez se oyó hablar de uno que intentó convertirse en Emperador del Mundo. Muchos lo vieron correr, a lo lejos, por caminos y pendientes. Gastaba el suelo intentando vivir los cuentos que su madre le contaba de chico. Se convenció a sí mismo de poder lograr lo imposible en cuestión de tiempo.
En más de una ocasión se lo vio huyendo de unos varios que pretendían robarle el ser. De él se dijo que viajó por mares y montañas, que fue coronado por locos y por cuerdos, y que nunca fue vencido, porque nunca fue él mismo. Las viejas le gritaban al verlo pasar, entre risas y burlas: «¡Peer Gynt, de lo alto has venido y aún más alto subirás!».
El elenco lo completan Maiamar Abrodos, Leilén Araudo, Florencia Barral, Vanina Dubois, Federico González Bethencourt, Ulises Martínez, Rubén Parisi, Manuel Reyes Montes y Agustín Scipione.
“La forma de relacionarme con el material responde, por un lado, a un universo cercano – el Peer Gynt de veinte años- y a un imaginario que se vuelve cada vez más difuso para mí – el Peer Gynt atravesado por su propia naturaleza, el último Peer-. Lo más justo será volver sobre este proceso cuando tenga el doble de edad y, una vez más, cuando tenga el triple. Volver a mirar, no con intenciones de completar una idea creativa sobre el texto, sino más bien para reconocerlo en problemas cada vez más complejos y menos generales. Este proceso de interiorización, de por sí inabarcable, comienza con esta puesta en escena”, señala el director sobre esta obra, que es su ópera prima.
Henrik Ibsen nació el 20 de marzo de 1828 en Skien, Telemark, Noruega, tierra de altos picos, plagada de montañeses que contaban a los niños historias de trolls y elfos, versos del Edda y relatos de la mitología escandinava.
La adultez lo encontró escribiendo su primera obra, “Catilina”, en 1850. Años más tarde escribiría “Brand” (1866) y “Peer Gynt” (1867). Fue el mismo que escribió “Casa de muñecas” (1879), “Espectros” (1881) y “Un enemigo del pueblo” (1882), entre otras.
Sus obras varían del realismo al expresionismo y el simbolismo, pasando por inclasificables poéticas textuales. Murió el 23 de mayo de 1906 en Cristianía, en el mismo país que lo vio crecer.



