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El actor de origen mexicano también fue un gran artista plástico y sus creaciones se exhiben en el Museo Nacional Helénico de Chicago.

Unas 80 pinturas y esculturas de Anthony Quinn, el actor de origen mexicano que también fuera artista plástico, se exhiben desde hasta fines de octubre en el Museo Nacional Helénico de Chicago, Estados Unidos.

A 16 años de la muerte del actor, la muestra “Trascendiendo fronteras: el arte de Anthony Quinn”, inaugurada con la presencia de su viuda, Katherine Quinn, quien encabeza la fundación que homenajea al protagonista de “Zorba, el griego”, transmite la misma pasión que lo marcó en su trayectoria como actor.

Katherine Quinn, que estuvo acompañada por dos hijos del matrimonio, dijo que su esposo se consideraba un “artista del mundo”, y que en sus trabajos se ve la influencia de su crianza en Los Ángeles, “en un medio humilde y discriminatorio” y de sus viajes por Europa y el Medio Oriente.

“La gente lo fascinaba, y aunque pintó naturalezas y paisajes, lo que más le interesaba eran el cuerpo humano, las caras de los humanos”, se dedicó “a hacer, coleccionar y ser un artista todos los días de su vida”.

Su pasión fue el arte fue en paralelo a su labor cinematográfica con la que gano fama internacional. Este actor filmó casi 50 películas, entre ellas “Barrabás” y “La Strada”, y ganó dos Oscar por su labor en “¡Viva Zapata!” y “El loco de cabello rojo”, entre otras premiaciones.

 

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