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Por Edgardo Solano

Editado por Eterna Cadencia, Julián Delgado recorre la vida de esta banda, en paralelo con los cambios y mutaciones en el traspaso de los ’60 a la década siguiente.

Julián Delgado traza en “Tu tiempo es hoy”, publicado por la editorial Eterna Cadencia, la escueta historia de Almendra, la banda en la que comenzó su carrera profesional Luis Alberto Spinetta, en paralelo con los fenómenos políticos y sociales que fue atravesando la Argentina en los ’60 y ’70.

La publicación del periodista e historiador con su relato antes de que el Flaco, junto a Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García, hayan armado y bautizado este cuarteto, que forma parte de la tríada de bandas fundacionales del rock argentino junto a Los Gatos y Manal.

En esas primeras páginas se rescatan los primeros acercamientos de Spinetta, y también del demás integrantes del grupo, con la música y hasta el “debut” del Flaco en un corso tucumano. También la Génesis de la banda que comenzó a gestarse en el estricto y medieval colegio San Román, al que acudía las tres cuartas partes de la formación definitiva.

Mientras se va narrando la vida de Almendra, el autor también se detiene para analizar fragmentos de las letras de la banda y cómo fueron madurando compositivamente, en sintonía con los movimientos bruscos que acusa el país por aquellos días. Una de las letras que quedan bajo la lupa es “Hoy todo el hielo en la ciudad” y la metamorfosis en las líricas que se evidencia en la “Continuación del hielo en la ciudad”, una suerte de segunda parte del primer tema.

“Tu tiempo es hoy” narra en su trazo cronológico los primeros ensayos en la casa de la familia Spinetta en la calle Arribeños, en el Bajo Belgrano, el debut en los escenarios y los simples iniciales. También se detiene en el largo proceso de grabación del primer álbum, que prácticamente se desarrolló en casi todo el año 1969.

En esta línea temporal, el autor también resalta los cambios entre las décadas y cómo el grupo asimiló el golpe. De aquellos ’60 plagados románticos y plagados de cambios y de influencias artísticas por doquier, a la dureza de la lucha armada y de los conflictos sociales, como el Cordobazo y sus réplicas en otras ciudades, que emergieron a fin de esa década y que se profundizaron el los ’70.

Delgado marca estos cambios en el segundo disco que la banda, que también marcó la división del cuarteto, aunque los integrantes siempre optaron por definir como “multiplicación” a esta diáspora. Si el disco con el payaso con su lágrima y su sopapa en la portada tenía guiños a Los Beatles con una impronta porteña, su continuador (editado como disco doble) era mucho más heterogéneo y más duro en varios pasajes, al margen de marcar el clima previo a separación del grupo.

El libro aporta interesantes y acertados datos, aunque sin abrumar en lo estadístico y utilizándolos cuando son necesarios y fin el afán de acumularlos sin sentido. Tampoco hay demasiadas anécdotas, en especial más conocidas y amplificadas por los años, más allá de recordar algunos sucesos particulares.

Además, hay entrevistas hechas por el autor a Emilio Del Guercio y Rodolfo García, y testimonios de otros actores cercanos al grupo, como el legendario técnico de grabación Tim Croato.

El autor también apela al material de archivo, como con citas de “Crónicas e iluminaciones”, de Eduardo Berti, y el aporte de especialistas en el análisis sociológico y político.

El libro continúa con el regreso de Almendra para fines de 1979 con una serie de conciertos masivos en el estadio de Obras Sanitarias. También recorre este revival con crónicas periodísticas de la época, con la larga gira que realizaron por las “Rutas argentinas” y con los discos que plasmaron en este retorno que se esfumó a principios de 1981.

La última aparición de Almendra fue el 4 de diciembre de 2009 en el concierto de “Las Bandas Eternas”, en el estadio de Vélez Sarsfiled. Ese día tocaron “A estos hombres tristes” y“Color Humano”, y también “Muchacha” para cerrar el set. Con una anécdota personal de ese show el autor abre el libro y también se encarga de ponerle punto final a esta historia, que en realidad termina con la muerte de Luis Alberto Spinetta el 8 de febrero de 2012.

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