Según un estudio, a ciegas y guiados por su oído, los músicos actuales prefieren a los instrumentos de manufactura reciente que a los creados por el luthier Antonio Stradivari.
Los violines que hace más de tres siglos creó el luthier de Cremona Antonio Stradivari se cotizan en millones de dólares pero, a ciegas y guiados por su oído, los músicos actuales prefieren los instrumentos modernos.
Stradivari manufacturó entre 1.000 y 1.100 instrumentos, incluidos violines, cellos, arpas, violines y violas, de los cuales aún sobreviven unos 650, entre ellos de 450 a 512 violines.
Los “Stradivarius” fueron inspiración de novelas, películas, robos y búsquedas y, más recientemente, también de un debate acerca de cuál sea la causa misteriosa de su “voz” peculiar y de una investigación científica reciente.
Claudia Friz, una investigadora del sonido en la Universidad de la Sorbona de París, realizó un experimento y puso a diez solistas de diferentes partes del mundo ante una docena de violines. Esta investigación se publicó esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences y las pruebas se hicieron en la residencia de una familia de músicos profesionales de cuerdas, y en Coeur de Ville, en Vicennes, una sala de concierto famosa por su acústica.
El experimento incluyó a seis instrumentos italianos antiguos, de ellos cinco “Stradivarius”, y seis instrumentos de manufactura moderna, y se dividió en tres partes.
En la primera parte los diez solitas evaluaron los doce violines en una pequeña sala de ensayos. En segunda, los mismos violinistas valoraron las virtudes de los doce instrumentos en el auditorio con la posibilidad de un acompañamiento de piano.
En la última parte del experimento los solistas usaron los instrumentos con acompañamiento de orquesta en la Coeur de Ville ante una auditorio de cincuenta personas integrado por luthiers, músicos, melómanos y críticos musicales.
Todos los violines se colocaron sobre una mesa y los músicos tuvieron la libertad de elegir al que, hipotéticamente, podría reemplazar su propio instrumento durante una gira.
Los violinistas tuvieron cincuenta minutos para probar todos los violines que desearan, usando sus propios arcos, y así eligieron los cuatro considerados mejores. A pesar de que los músicos variaron en sus preferencias, dos violines de fabricación reciente fueron los que tuvieron las mayores puntuaciones en todo el grupo y un viejo “Stradivarius” quedó en tercer lugar.




