Esta nueva novela del escritor escocés es una precuela en la que relata cómo los protagonistas de aquel éxito literario cayeron en la adicción a las drogas en los ’80.
Casi un par de décadas después del furor de “Trainspotting”, Irvine Welsh presenta “Skagboys”, una precuela en la que relata cómo los protagonistas de aquel éxito literario, llevado al cine, cayeron en la adicción a las drogas en los ’80.
El escritor escocés decide regresar ahora a una época que considera “clave para la conformación de su país” y, a partir de la cual, “a nivel político y económico, todo sigue prácticamente igual”.
El autor explicó que ya hacía “mucho tiempo que quería escribir sobre los ‘80, porque, a su parecer, fue entonces cuando empezó “la economía neoliberal, el paro, las drogas y la masiva redistribución de la riqueza entre los más ricos”, una situación que le hace sostener que “desde los ochenta todo se ha paralizado y momificado”.
En ese contexto, Welsh notó de que los personajes de “Trainspotting” eran “ideales” para hacer el análisis de esa época, por lo que el autor decidió retomar todas las notas y el material que había escrito durante el proceso de creación de su debut literario.
A pesar del tiempo transcurrido, la nueva novela del escocés, publicada por Anagrama, mantiene su fuerza arrolladora, ahora mezclada con más conciencia política y carga social.
Se trata, según el editor de Anagrama, Jorge Herralde, de un “libro polifónico contado a modo de monólogos de la pandilla”, que muestra un “fresco demoledor de un país conducido al desastre” por las políticas neoliberales y el “no-futuro de los punk”.
Con el gobierno de Margaret Tatcher como anclaje temporal, las huelgas mineras y el aumento del paro a un ritmo enloquecido, la heroína empieza a circular por Edimburgo y se lleva por delante la vida de sus jóvenes.
“Para ellos, caer en la heroína significaba sentirse parte de alguna cosa”, señaló el escritor, quien ha descartado que sus acciones respondieran a un espíritu kamikaze, sino más bien eran fruto de una “locura por haberse encontrado los unos con los otros”.
Este es uno de los motivos por los cuales Renton y Sick Boy, dos de los protagonistas de la novela, se caen en las drogas y empiezan una de las relaciones más destacadas de toda la obra, que va madurando con el paso del tiempo.
“La suya es una amistad que te arrastra hacia un mundo destructivo; al final son relaciones que o bien acabas con ellas o bien acaban contigo”.
Considera el escocés que en la actualidad las cosas “no tienen tiempo de incubar” donde han nacido y pronostica que llegará un momento en que los “jóvenes se saturen de la era digital y vuelvan a girar la mirada hacia lo analógico”, pues necesitarán material local para “hablar de sus problemas y sus vidas”.
De todos modos, Welsh mostró una actitud comprensible con los jóvenes que roban sus libros de la biblioteca o las librerías, porque “mantiene ese espíritu más ’underground’”, lo que le parece “la mar de bien”.
Welsh dijo que estado estudiando la posibilidad de llevar “Skagboys” a la gran pantalla, aunque aún no se concretó nada al respecto.




