“La sombra de una duda”, un documental de la televisión francesa, confirma estas acusaciones sobre la diseñadora que actúa en la Segunda Guerra con el nombre en clave de “Westminster”.
Un documental que puso en pantalla el canal France 3 colocó un interrogante sobre el rol que tuvo la diseñadora Coco Chanel durante la Segunda Guerra Mundial.
En “L´Ombre d’un Doute” (“La sombra de una duda”) se asegura que la fundadora de una de las marcas de moda más importantes en el mundo actuó como espía del régimen nazi y hasta llegó a intentar una negociación intentó con representantes de Churchill para lograr una tregua en el conflicto bélico.
El documental, rodado bajo la lente de Franck Ferrand, confirma que documentos guardados en los archivos del Ministerio de Defensa francés dan testimonio de estas acusaciones sobre Coco Chanel, de quien ya se conocían sus encuentros amorosos con militares de alto grado del régimen nazi, como el barón Hans Gunther von Dincklage.
Según cuenta el film, el nombre en clave que dio el espionaje alemán a la diseñadora era “Westminster”, en alusión a su romance con el duque de Westminster en los años veinte. La película también muestra que Gabrielle Bonheur Chanel (el verdadero nombre de Coco) arregló un encuentro en Madrid en el año 1943, donde habría intentado explotar su antigua relación con Churchill para negociar una tregua con parte de las tropas británicas.
La tesis que desarrolla el documental se fundamenta en que la francesa habría perpetrado estas jugadas para retomar el control de su perfume, el famoso Chanel N° 5, que una familia judía, los Wertheimer, había comprado en 1924. De todos modos, las aspiraciones de la diseñadora resultaron un vano, ya que un testaferro alemán salvaguardó la patente del perfume y fue devuelto a sus legítimos propietarios después de la guerra.
«Durmiendo con el enemigo: La guerra secreta de Coco Chanel», escrito por el periodista estadounidense Hal Vaughan, también pfreció detalles de la conexión de la francesacon los nazis.
Por su parte, el documental también cuestiona el papel de la cantante Edith Piaf y del actor Maurice Chevalier, cuyas carreras artísticas fueron promovidas por las autoridades nazis durante la ocupación del país. Lo opuesto ocurrió con otras figuras como Josephine Baker o Jean Gabin.




