La historia de este clásico imperecedero del trovador estadounidense que nació a partir de centenares de hojas y que se redujo a cuatro estrofas y un estribillo.
El germen de “Like a Rolling Stone”, de Bob Dylan, surgió cuando en trovador estadounidense estaba exhausto luego de girar por Inglaterra y este agotamiento lo llevo al límite de plantearse abandonar su carrera.
Para liberarse de esa carga, el joven Bob escribió a sol y a sombra teniendo como resultado centenares de folios, aunque con cierta disparidad creativa en ese tendal de líneas.
A ese bodoque de páginas y páginas, el cantautor lo resumió un texto de 20 páginas y luego a cuatro estrofas y un estribillo. Esta síntesis, en formato de canción folk, se grabó entre el 15 y 16 de junio de 1965 en los estudios de Columbia Records, en el número 799 de la Séptima Avenida de Nueva York, y realizaron un tendal de tomas hasta que eligieron la definitiva.
De las sesiones de grabación participaron Mike Bloomfield en guitarra, Paul Griffin en piano, Joe Macho Jr. en bajo, Bobby Gregg en batería, Bruce Langhorbe en pandereta y Al Kooper en guitarra.
“Like a Rolling Stone”, a pesar de larga duración para los cánones de la época, llegó a oides de los fans el 20 de julio de 1965. El tema se convirtió en el mayor éxito de Bob Dylan hasta entonces y permaneció en las listas estadounidenses durante doce semanas, además de llegar al segundo puesto, sólo superada por “Help!”, de Los Beatles.
La letra de “Like a Rolling Stone” expresa resentimiento y un grito de venganza. El escritor Oliver Trager la describió como “la burla de Dylan hacia una mujer que ha caído en desgracia y se ve reducida a defenderse en un mundo hostil, no familiar”.
El tema, que se trasformó en un sinónimo de su autor, fue versionado por una multitud de artistas, entre los que se incluyen Johnny Thunders, The Four Seasons, The Rascals, Judy Collins, Johnny Winter, Cher, los Rolling Stones, Mick Ronson con David Bowie, Spirit, Michael Bolton, The Creation, David Gilmour, John Mellencamp, The Wailers , Green Day y Jimi Hendrix, un confeso fan de Dylan.
La revista Rolling Stone la colocó en el número 1 de su lista de las “500 mejores canciones de todos los tiempos” y cuesta creer que alguna composición pueda desbancarla de ese pedestal.



