El escritor retrató con las ciudades de Cádiz, Sevilla y Granada aguafuertes menos conocidas que ahora se relanzan en Andalucía por la editorial sevillana Renacimiento.

Las «Aguafuertes españolas» de Roberto Arlt, con relatos sobre Andalucía y, en menor proporción, el norte de Marruecos, conservan 80 años después «muchos rasgos que el autor supo ver», según dijo el escritor peruano Fernando Iwasaki, autor del prólogo a esta nueva edición de la obra en tierras españolas.
Un año antes de la Guerra Civil (1936-1939), el escritor argentino retrató con las ciudades de Cádiz, Sevilla y Granada y pueblos gaditanos como Vejer de la Frontera y Barbate, en el sur de España, aguafuertes menos conocidas que ahora se reeditan en Andalucía por la editorial sevillana Renacimiento.
Iwasaki contó a la agencia de noticias Efe que en Sevilla el autor de “El juguete rabioso” destacó «los detalles más cutres de la conversión de las casas familiares en pensiones turísticas» durante la Semana Santa, convirtiendo en dormitorios para alojar turistas en zaguanes y en los huecos de las escaleras.
De Granada le llamó la atención la mendicidad que vio en la ciudad, que clasificó por «órdenes, sexos y edades»; por «profesionales y obligados» y por «falsos y auténticos» mendigos, mientras que despreció la Alhambra.
«Hay algo fundamentalmente repulsivo en este arte alfeñicado, afeminado, estilizado que ha llegado a su pináculo de decadencia y estilización en la Alhambra«, escribía Arlt quien no se dejó seducir por Sacromonte, el barrio típico granadino, apuntando que «estas gitanas son tan apócrifas como los apaches de París».
Para el autor del prólogo, el principal valor literario es que «Arlt describe las escenas de pesca en Barbate, la Semana Santa sevillana y las trifulcas gitanas del Sacromonte granadino con el mismo tono que encontramos en otras obras suyas como ‘El juguete rabioso’ o ‘El criador de gorilas'».
Entre los aspectos más positivos reseñados por Arlt figura, según el peruano, la mujer sevillana, «que se le antojó bellísima», aunque le desagradó «la monotonía de sus atuendos en Jueves Santo, pues todo el tiempo creyó ver la misma peineta, la misma mantilla y los mismos claveles multiplicados por miles».
Roberto Arlt nació el 2 de abril de 1900 en Buenos Aires y dejó la escuela primaria antes de aprobar el tercer curso, aunque a los ocho años ya escribió sus primeros relatos. Se desempeñó en diferentes oficios, trabajador portuario, mecánico, pintor, soldador y ayudante en una biblioteca,
En 1924 comienza a relacionarse con los escritores de Florida y Boedo a cuyas diferencias poéticas y políticas asiste pero sin adherirse a ninguna en particular. Comenzó a ejercer en 1924 como secretario de Ricardo Güiraldes y a publicar en la revista Proa que Güiraldes dirigía; además escribió crónicas policiales en el diario Crítica, y desde entonces se dedicó al periodismo.
Su primer libro, “El juguete rabioso” (1926), está reconocida como una de las mejores novelas argentinas. En “Los siete locos” (1929) y “Los lanzallamas” (1931) aparece retratado de modo muy realista el mundo de los bajos fondos de Buenos Aires, con sus tangos, delincuentes, prostitutas y rufianes.
Roberto Arlt falleció en Buenos Aires el 26 de julio de 1942 víctima de un ataque cardiaco.



