Una misiva manuscrita de dos carillas que el ex integrante de los Beatle le envió al genio de Minneapolis se subastó en 15 mil dólares.

Una carta escrita de puño y letra por Paul McCartney y dirigida Prince se vendió al mejor postor en una subasta por un valor de 14.822 dólares, informó la casa RR Auction.
Este verdadero objeto de colección, es un manuscrito de dos hojas donde el ex Beatle solicita una donación económica a Prince, a quien cariñosamente llama “persona principesca”, para establecer el Instituto para las Artes Escénicas en de Liverpool, cofundado por el propio McCartney en 1996.
La misiva tiene un encabezado donde aparece la residencia de McCartney por entonces y termina con un saludo final en donde el compositor manda “saludos y amor” a Prince.
“Me gustó la idea (sobre el Instituto) como foco positivo para niños locales y extranjeros, pero fue cuando volví a visitar mi vieja escuela, que estaba en ruinas, que se me ocurrió que esa fuera su sede y así salvar de paso el edificio, que se construyó en 1825”, explicaba McCartney en la misiva.
“Una donación por tu parte sería un gran espaldarazo al proyecto y sé que el hecho de que te involucres de alguna manera entusiasmará a muchos. Espero que no te moleste que te haya escrito. Ha pasado tanto tiempo sin escribir una carta que me siento como si estuviera en la escuela”, afirmaba.
“En cualquier caso”, concluyó, “uno de estos días tienes que venir y enseñar a la clase algunos movimientos. Puede que resulte especial para cientos de niños en el futuro”.
Po su parte, para preservas algunas reliquias de Prince, su familia confirmó que tiene intención de convertir la casa del músico en Paisley Park, Minneapolis, en un museo, a la usanza de Graceland que recuerda a Elvis Presley.
Nacido en Minneapolis el 7 de junio de 1958, Prince comenzó su carrera musical a finales de los ’70 alcanzando gran éxito en 1984 con su disco “Purple Rain”. Editó una treintena de discos y se le considera uno de los músicos más influyentes de la escena del rock y del pop las últimas décadas.
Dentro y fuera del escenario marcó tendencia con su particular estilo hedonista y su aspecto andrógino. También fue un abonado a las excentricidades, que por momentos obtuvieron más presa que su propia música.



