Con dramaturgia y dirección de Roxana Berco, la obra narra el entrecruzamiento de una familia italiana y otra rusa durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen.

“La boda de Fanny Fonaroff”, con dramaturgia y dirección de Roxana Berco, pisa las tablas los jueves a las 20,30 en el espacio porteño Patio de Actores, ubicado en Lerma 568.
La obra está ambientada en Entre Ríos, en la Navidad 1921, durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen.
Dos familias, una italiana y otra rusa. La casa italiana está de luto por la muerte del patriarca. Su hijo Alberto Rossi, un joven anarquista, siente la necesidad de partir y de sumarse a la lucha que se libra en la Patagonia entre los anarco-socialistas y el ejército.
Los amigos no ayudan. Mientras estos hombres especulan sobre sus destinos, las mujeres exacerbadas por los vientos afrodisíacos del norte y por los aires de guerra que llegan desde el sur enhebran la vida pública, la privada y la secreta en una danza de amor, de locura y de muerte.
El elenco lo completan Leopoldo Davis, Maximiliano Frydman, Daniela Godoy, María Gracia Garat, Victoria Marroquin, Agustín Meneses, Julieta Raponi, Pablo Toporosi y Félix Volker
Roxana Berco, reconocida actriz que trabajó en numerosas obras teatrales dirigidas por Hugo Urquijo, Román Podolsky, Analía Fedra García, Lamberto Arévalo, Dora Milea, Carlos Rivas, Virginia Lago, Patricia Palmer, entre otros.
En esta oportunidad despliega su talento como dramaturga y directora presentando “La boda de Fanny Fonaroff”, su ópera prima, presentando un bello y poético relato sobre el encuentro y el cruce de distintas culturas en la Argentina de principios del siglo XX.
“Durante un año hicimos una investigación con el elenco sobre la teatralidad subyacente en el realismo mágico, tratando de dar cuenta de la enorme emotividad que encierran las vivencias, tan argentinas y latinoamericanas, de una comunidad que tiene que aceptar la convivencia entre etnias y religiones con sus múltiples modos de interpretar los acontecimientos particulares y sociales. Los personajes surgieron de relatos sobre nuestros antepasados, sus luchas por la supervivencia propia y colectiva y su deseo de integración”, asegura la directora.
Por su parte, agrega: “También quisimos trazar líneas de continuidad y similitud con nuestro tiempo, en el que la intolerancia, la división y los éxodos toman carácter de peste, que se traslada de continente a continente y de generación en generación. Y sin embargo, la vitalidad de los encuentros, la gracias particular de cada ser y la magia de lo innombrable debe prevalecer”.



