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Se trata de una historia de amor, devoción y traición, potente universo y singular poética con dos hermanas y deseo ferviente por cumplir.

“Flores blancas en el mar”, una historia de amor, devoción y traición, potente universo y singular poética, con dramaturgia y dirección de Gabriela Romeo, sale a escena los domingos a las 17,30 en La Ranchería, ubicada en México 1152, en el barrio porteño de Monserrat.

En las escenas, Violeta y Lila son hermanas. Viven en una casita a medio construir, que están por perder, en Chivilcoy, mientras limpian casas.

Violeta tiene un deseo ferviente: llevar el 2 de febrero una ofrenda a La Reina del Mar para que le devuelva “al Mario”, un novio marinero que se fue hace siete años con la promesa de volver para casarse.

Lila quiere no perder la casa y obliga a Violeta a recibir al tío Tito, un anciano con el poder de una fiera. Su mujer, la tía Pocha, les paga muy bien. Lo deposita y desaparece.

Detrás de este seudo bienestar que Lila anhela para las dos hay un terrible engaño. Travolta, remisero y profesor de baile, amigo de las chicas, está perdidamente enamorado de Violeta más allá de que ella quiera a otro. La devoción, la mentira y el deseo los arrastran con la fuerza del mar.

El elenco lo completan Max Acuña, Cecilia García Moreno, Nora Kaleka y Carolina Mugetti.

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La asistencia de dirección y el diseño de sonido son Pedro José Sánchez, el diseño de luces es de Leandro A. Pérez, el diseño gráfico es de Mariana Rovito, el arte es de Paula Amante, la escenografía es de Carla Iglesias y la realización de vestuario, de María Rodríguez.

La Fotografía es de Carola Etche y la producción ejecutiva, de Cristina Sisca.

 

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