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El historiador Stefan Fischer editó, a propósito del próximo 500 aniversario de la muerte del artista flamenco, un libro con las nuevas fotografías de las pinturas restauradas recientemente.

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Jerónimo Bosch, El Bosco, fue uno de los pintores más misteriosos y a lo largo de la historia de los que más despertado más interés, tanto por su obra como por su personalidad.

A estos dos aspectos de este genial artista está dedicada la publicación del historiador Stefan Fischer, que publicó la editorial Taschen, que reúne la totalidad de la obra del pintor.

En una época en la que el arte buscaba armonía y brillantez, El Bosco siguió un camino distinto con obras innovadoras, de contenido religioso y moral expresado de forma satírica y, frecuentemente, con pinturas pobladas de figuras grotescas.

El libro, editado a propósito del próximo 500 aniversario de la muerte del pintor neerlandés, incluye nuevas fotografías de pinturas restauradas recientemente y abarca la totalidad de su obra.

A través de reproducciones de alta calidad y ricas en detalles y de un enorme desplegable de más de 110 cm de anchura de «El jardín de las delicias», el libro propone un recorrido artístico que cuenta con extensas introducciones en las que Stefan Fischer explora qué elementos del Bosco y de su obra hicieron de él una figura tan influyente.

Los orígenes familiares y las primeras obras del pintor, su ascenso social y artístico y un amplio estudio de «Las tentaciones de San Antonio», «El jardín de las delicias» y «El juicio final», sus obras tardías y su herencia forman los diferentes capítulos del libro, de 29 por 39,5 cm y 300 páginas.

Destaca también el amplio catálogo  en el que el autor hace un resumen de cada una de las obras de El Bosco y de las que en algún momento se le han atribuido a su mano, así como las realizadas por su taller y seguidores.

El Bosco recogió las tradiciones iconográficas y las concepciones del arte de finales de la Edad Media sobre lo grotesco y lo jocoso, «y las trasladó del ámbito de las artes marginales, como la iluminación de manuscritos, la escultura para construcción y la talla, a la pintura sobre tabla».

Según Stefan Fischer, el Bosco convirtió lo grotesco como expresión satírica de lo moral en una expresión artística que se fue extendiendo cada vez más a lo largo del siglo XV, en textos y en las artes plásticas, como su seña de identidad. «Es más: contribuyó decisivamente a que se consolidara como un estilo o género artístico permanente».

En la actualidad, solo 20 pinturas y ocho dibujos se atribuyen con total certeza a El Bosco, quien continúa siendo considerado un visionario, retratista de sueños y pesadillas, además del pintor del averno y sus demonios.

A él dedicará en 2016 una gran exposición el Museo del Prado, en Madrid, en la que por primera vez se podrá contemplar en España el «Tríptico de las tentaciones de San Antonio». El Prado conserva en su colección destacadas obras del artista; entre ellas, «El jardín de las delicias», «Las tentaciones de San Antonio Abad» y la «Adoración de los Reyes Magos».

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