Inauguran la mayor muestra de El Bosco

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Un total de 70 objetos se encuentran en exposición en Holanda, en el Museo Noordbrabants de Bolduque, la ciudad natal del genial artista flamenco.

La exposición «Jerónimo El Bosco, Visiones de un genio», la mayor exposición en Holanda del genial exponente de la pintura flamenca, fue inaugurada en el Museo Noordbrabants de Bolduque, la ciudad natal del artista, a propósito de cumplirse en agosto próximo los 500 años de su muerte.

El museo expone un compendio de 70 objetos de arte medieval de los siglos XV y XVI, que incluyen 20 pinturas y 19 dibujos, además de piezas de discípulos del artista y objetos cotidianos, entre las que no se encuentra el «Jardín de las delicias» debido a la estricta política de préstamo del Museo del Prado de Madrid.

Sí figuran en la colección piezas como «El carro de Heno», del Prado, «La barca de los locos», del Louvre, o «El tríptico de los eremitas», de la Galería de la Academia de Venecia. Este conjunto de piezas se exponen por primera vez en una sola muestra en Holanda.

Las pinturas de El Bosco reflejan los miedos de la Edad Media, pero al mismo tiempo transmiten el cambio de las viejas estructuras que muchos individuos anhelaban en esos momentos de reforma Calvinista.

A su vez, reflejan las teorías humanistas de la época en las que el hombre se presenta como el responsable de sus decisiones, incluso de las relacionadas con la religión.

Sin dejar de lado las experiencias personales del artista, como los cinco grandes fuegos que arrasaron con gran parte de su ciudad natal, así como las numerosas enfermedades.

Vida y obra

Hieronymus Bosch, nació en Hertogenbosch, actual cuidad de los Países Bajos y debe su nombre a su lugar de nacimiento, donde al parecer permaneció durante toda su vida.

Fue hijo y nieto de pintores, por lo que su educación tuvo lugar probablemente en el taller familiar, y realizó un matrimonio ventajoso, que le permitió vivir desahogadamente, entregado a su vocación por la pintura, que le reportaría un gran éxito. Poco después de su muerte, personalidades como el Rey Felipe II fueron coleccionistas fervorosos de sus obras, que se hallan repartidas por todo el mundo y de las que existe una excelente muestra en el Museo del Prado.

Aunque se desconoce la cronología de su producción artística, se cree que pertenecen a la primera época sus obras más convencionales, como “El charlatán” o “La crucifixión”. En el centro de su carrera se sitúan sus realizaciones más famosas, una serie de creaciones abarrotadas de figuras, completamente al margen de la iconografía de la época, ambientadas en paisajes imaginarios y repletas de elementos fantásticos y monstruosos, tales como demonios o figuras medio humanas y medio animales, que conviven con figuras diáfanas y paisajes tranquilos y encantadores.

En esta línea también se encuentran los trípticos de “Las tentaciones de San Antonio”, “El carro del heno” y “El jardín de las delicias”, en los que más allá de la fantasía turbulenta y de la dificultosa interpretación de la simbología, triunfan una técnica excelente, fluida y pictórica, y un color brillante, en los que reside buena parte de su belleza.

Después de estas obras magistrales, en las que algunos intérpretes ven la representación de la locura humana, realizó cuadros más tranquilos y positivos, para cerrar su carrera con una serie de obras sobre la “Pasión de Cristo”, en las cuales la figura bondadosa del Salvador aparece rodeada de una muchedumbre de seres deformes y de rostros bestiales.

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