Por Edgardo Solano
Una mirada sobre el Rey del Rock & Roll y el primer ídolo de masas del siglo XX, que supo conjugar como nadie la música de los blancos y de los negros para crear su propio estilo.
Elvis Presley fue el pionero, y quizá el único, que tomó para sí con maestría la música de los negros (el rock y el blues) y la de los blancos (el country) para concretar una síntesis a su medida que lo convirtió de inmediato en un ídolo multirracial.
Además, Elvis irrumpió en la euforia de los ’50 y fue el primer ídolo de masas de los Estados Unidos y la poderosa industria cultural del gran país del norte exportó su figura a todo el globo, lo que generó que aparezcan clones del “Rey del Rock & Roll” hasta en los lugares más insospechados.
Esa idolatría juvenil la compartió en aquellos años felices de la postguerra y del papel picado con James Dean y con Marilyn Monroe, otros íconos pop de entonces, que tuvieron un destino trágico y una muerte precoz.
Hace ochenta años, un 8 de noviembre de 1935 en Tupelo, en Mississippi, llegaba a este mundo la futura estrella del Rock & Roll en un humilde hogar sureño, y unos minutos antes había nacido sin vida su hermano gemelo.
Con 13 años, se instala junto a su familia en Memphis, una de las cunas del Blues, y allí comienza a dar sus primeros pasos en la música. Mientras ya se había destacado en la escuela con sus primeras insinuaciones artísticas, también se trasforma en hábil ejecutante de la guitarra y el piano.
Cuando triunfar en el mundo de la música aún era una quimera, Elvis se ganaba la vida como camionero y ejerciendo este oficio cumplió su primer sueño, pero poco iba a faltar para que su música se haga popular en un abrir y cerrar de ojos.
El mundo hizo plop
Fue en el agosto de 1953, cuando un joven Elvis de 18 años entró en las oficinas de Sun Records en Memphis para registrar dos canciones «My Happiness» y «That’s When Your Heartaches Begin». El músico siempre aseguró que esa grabación tenía como único objetivo ser un regalo para su madre, quien fallecería cinco años después.
Aunque sus primeras grabaciones fueron ignoradas por el público y tuvo que trabajar un tiempo más al frente del volante para sobrevivir, esos registros se convirtieron en míticas joyas de la cultura popular cuando Elvis revolucionó el éter al comenzar a sonar su versión de «That’s all Right» en una radio de Memphis un año después, en 1954.
Sonar en la radio hace 60 años era el equivalente en los ’80 a que un video comience a rotar en MTV o que un tema sea un furor en la Web en la actualidad.
“Te acuerdas de Elvis, cuando movió la pelvis el mundo hizo plop y nadie entonces podía entender qué era esa furia”, cantaba Charly García en tiempos de Serú Girán sobre como aquel rocker puso el mundo patas para arriba.
«Antes de Elvis no había nada«, sostuvo el propio John Lennon. También Bob Dylan se sumó a los halagos y sostuvo que escuchar Elvis por primera vez fue «como escapar de la cárcel».
Precisamente, Elvis mientras sonaba en la radio y liderada los charts, también movía la pelvis en la televisión (un pecado por entonces) y también en los escenarios generando la histeria en masa de la platea femenina y consiguiendo la admiración masculina. A partir de entonces, el músico comenzó a ser un furor a nivel ecuménico.
Luego y raudamente, llegaría su estrellato en Hollywood, multimillonarias ventas de discos, éxitos por doquier, su pasión por el kárate, sus frecuentes caídas a causa de las adicciones y la decadente megalomanía.
Promediando los ’60, la popularidad del “Rey” se vio eclipsada por las bandas que surgían del otro lado del Atlántico y estos jóvenes británicos habían sido sus admiradores. A propósito de la invasión inglesa, en una oportunidad, Tom Jones le consultó si le gustaban Los Beatles y Elvis, pícaro, dijo que los Fab Four le “podían hacer los coros”.
Esa década y la siguiente lo tuvieron con frecuentes actuaciones en vivo y también con extensos momentos de ostracismo. El autoencierro de esta estrella se debió en ocasional a que no se sentía a gusto con sus kilos de más, que fueron objeto de la mofa del mundillo rockero.
El primer ídolo de masas del siglo XX sigue siendo un ícono pop y su imagen aparece en miles de objetos de merchandising y su figura tiene aún un tendal de imitadores, algunos de cierto talento y otros más bien caricaturescos.
A 80 años se su nacimiento y a cerca de las 40 décadas de su muerte, cualquier Rock & Roll que suene en algún lugar del mundo tendrá ese sello, a pesar de que las nuevas generaciones de rockeros ya no lo tengan como principal influencia.




