Reeditan “Vuelo nocturno”, de Antoine Saint-Exupery

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El libro, publicado por primera vez en 1930, describe vívidas imágenes y narra fuertes elementos autobiográficos sobre la epopeya de los pioneros de la aviación.

“Vuelo nocturno”, publicado por primera vez en 1930, otro relato clásico de Antoine Saint-Exupéry, con vívidas imágenes y fuertes elementos autobiográficos sobre la epopeya de los pioneros de la aviación, vuelve a reeditarse y traducirse a través de un sello independiente cordobés.

Este año se liberaron los derechos de publicación de la gran obra del piloto francés que vivió en Argentina, “El Principito”, Saint-Exupéry parece haber dejado mucho más al mundo en sus cortos e intensos 44 años de vida.

Tomó una decisión. A riesgo de estrellarse aterrizaría en cualquier parte. Y, para evitar al menos las colinas, lanzó su única bengala. La bengala se encendió, giró, iluminó una llanura y se apagó: era el mar”, así narraba el autor en este relato la epopeya de Fabien, uno de los tres pilotos que surcan los cielos sudamericanos por las noches en una historia que, además de mantener en vilo al lector con cierto lirismo, lo lleva a reflexionar sobre las acciones y decisiones que se toman en pos del progreso.

“Vuelo nocturno”, que vendió más de seis millones de ejemplares en todo el mundo, es un libro escrito “con conocimiento de causa”, como explicó en su prólogo original el novelista André Gide, y no se edita en el Argentina desde hace quince años cuando César Aira lo tradujo para el público latinoamericano.

Si bien Saint-Exupéry publicó otros relatos sobre sus experiencias en el aire como “Tierra de hombres”, escrito tras un aterrizaje forzoso en el desierto del Sahara, en “Vuelo nocturno” -que lo convirtió en un escritor popular mucho antes que “El Principito”- se adelanta la tragedia del final de su vida, cuando su avión desapareció en una misión de reconocimiento de los aliados, sobre el mar Mediterráneo.

Nació en Lyon, Francia, en 1900 y, atravesó ambas guerras mundiales. A los 12 años voló por primera vez y, a los 26, publicó “El aviador”. Llegó a la Argentina en 1929, siendo fundador y piloto de Aeroposta Argentina, la primera compañía de aviación del país.

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