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La obra de Rafael, que  fue parte del botín de las tropas francesas y que luego recaló en el Museo del Vaticano, sólo tendrá una breve estadía en la ciudad que le da nombre a la pintura a pesar del reclamos de los foliñeses.

Foligno

Será sólo una estadía breve, la ciudad reclama la obra “La Virgen de Foligno”, una obra de Rafael, después de haberse exhibido en Milán del 28 de noviembre al 12 de enero, ahora podrá ser contemplada en la ciudad que le dio su nombre, en el centro de Italia, antes de regresar al Museo Vaticano.

En efecto, el retrato de la “Virgen con el Niño” le fue encargado a Rafael por el secretario del papa Julio II, Sigismondo De Comitibus en 1512,  para que se luzca en su capilla personal en la iglesia del Ara Coeli en Roma.

Allí permaneció hasta 1565 cuando una sobrina monja la hizo llevar al monasterio de Santa Ana en Foligno, donde se quedó hasta 1797 cuando fue requisada por las tropas francesas de Napoleón y llevada a París para crear el Gran Louvre con el que soñaba el Emperador francés.

Recién en 1816, el escultor y diplomático Antonio Canova, logró recuperar esa obra y muchas otras más robadas por los franceses, pero en lugar de volver al monasterio, la pintura marchó sin escalas se fue al museo Vaticano por orden del Papa y allí se quedó hasta nuestros días,  a pesar de las insistentes protestas de los habitantes de Foligno. 

De poco sirvió una solicitada firmada por 10 mil habitantes de la ciudad del norte de Italia para lograr el regreso del cuadro a lo que la ciudadanía como consideraba su sede natural.

El director del Museo Vaticano, Antonio Paolucci, tuvo algo de misericordia con los ciudadanos de Foligno  y autorizó una “estadía” del cuadro por una semana, pero con un alto el día anterior en el monasterio de Santa Ana,  para complacer a las monjas de ese lugar, las que elevaron cantos de agradecimiento al Señor y echaron a repicar sus campanas.

La Virgen podrá ser admirada hasta el domingo 26 en Palacio Trinci, el más insigne de la ciudad, situado en la céntrica Plaza Grande, la que hoy es la Plaza de la República, y construido a partir de 1407. Tras esta breve exposición, eso a los foliñeses nos les quedará otra solución que seguir implorando al Museo Vaticano para que la obra se quede definitivamente en la ciudad que le nombre a la obra de Rafael.

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