Hace un siglo nacía Frank Sinatra

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Una mirada y un repaso sobre la prolífica trayectoria y sobre la tumultuosa vida de «La Voz» uno de los artistas de mayor popularidad del Siglo XX.

FS

El mero hecho de apodar a un cantante como “La Voz”, es una acción similar a conducirlo de inmediato a la cima del Olimpo para que viva eternamente en la morada de los dioses.

Justicieramente, Frank Sinatra fue llamado de esa forma por su enorme capacidad interpretativa y además por ser uno de los primeros ídolos del Siglo XX, antes de que aparezcan en escena James Dean, Marilyn Monroe y el mismísimo Elvis Presley.

En medio de múltiples homenajes y de reconocimientos en distintos puntos del globo, se cumple un siglo del nacimiento de Frank Sinatra, que llegó a este mundo como Francis Albert el 12 de diciembre de 1995 y con un tímpano perforado durante el parto.

Al joven Frank, nacido en el seno de una familia de inmigrantes italianos radicados en Estados Unidos, la vocación se le terminó de despertar en 1933, luego de asistir a un concierto de Bing Crosby, uno de los cantantes favoritos. También admiraba a Carlos Gardel y lo pudo conocer en Estados Unidos cuando la futura estrella era un joven desconocido.

Sólo un par de años después del despertar de la pasión que lo acompañó hasta el fin de sus días, se sumó a The Hoboken Four. En 1939, el trompetista Harry James lo contrató como cantante de su orquesta, con la que realizó sus primeras grabaciones, mientras se casaba por primera vez con Nancy Barbato, a pesar de la férrea oposición de la familia de la joven.

En 1940 comenzó a jugar en las grandes ligas cuando ingresó en la orquesta de Tommy Dorsey, uno de las formaciones de swing más populares de Estados Unidos por aquel entonces, y además ese año nació Nancy, su primera hija.

Su personalidad jactanciosa le dio un ingrediente más a su talento artístico para que se convirtiera en un abrir y cerrar de ojos en un ídolo juvenil a principios de los ’40, mientras la Segunda Guerra Mundial no paraba de cobrarse vidas. Esta idolatría quedó rubricada con la publicación de “All or nothing at all”, su primer opus, que vendió más de un millón de ejemplares.

Con su popularidad a tope, en 1944, debutó en el cine con la película “Higher and higher”. Ese mismo año nació su hijo Francis Wayne, y cuatro años después, su segunda hija, Tina.

Su fina estampa italiana hizo que el público femenino no cesará de gritar furiosamente en sus shows, tal como pasaría años después con las apasionadas fans de Elvis y de Los Beatles. A propósito de estos berridos, su primer publicista, George Evans, organizaba audiciones de gritos entre  jóvenes fans, para asegurarse que cada concierto tenga este impacto, como parte de la puesta en escena.

Además, el sagaz Evans fue el creador de la imagen del Sinatra que aparecía en público, mostrándolo como a un muchacho humilde de origen italiano.

Sin formación musical en su prontuario, brilló con su capacidad para trasmitir sentimientos a través de su voz y por su fraseo. Además, pese a la ausencia de estudios académicos, fue exigente con los músicos que lo secundaban en las numerosas Big Band de jazz, que estaban en boga en esos años.

En 1951 se divorció de Nancy para casarse con la popular actriz Ava Gardner. Dos años después, obtuvo un Oscar de Hollywood al mejor actor secundario por su interpretación en el papel de Angelo Maggio en la película “De aquí a la eternidad”. Ese mismo año se separó.

Cuando contaba con cincuenta años, se casó con Mia Farrow, treinta años más joven que él, aunque el matrimonio naufragó pronto. En 1968 se volvería a divorciar, para contraer en 1976 su cuarto matrimonio, en esta ocasión con Barbara Marx, la viuda de Zeppo Marx.

A pesar de escandalosa vida sentimental, los rumores de sus vínculos con la mafia y la aparición de otros artistas de gran convocatoria, la estrella de Sinatra no se opacó en los ’50 y ’60 y continuó con éxitos en la música y en el cine.

Ya consolidado como un mito popular en todo el planeta, siguió presentado en vivo en las décadas siguientes y hasta bajo al cono sur en 1981, con una visita a la Argentina incluida. Su última actuación en vivo fue en 1995, tres años antes de su muerte, que lo encontró a los 82 años.

Strangers in the night

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