El film de Javier di Pasquo narra la historia de un joven en situación de calle que trabaja como cuidacoches en Córdoba y que lucha por integrarse a un “contexto comunitario”.
“De trapito a bachiller”, el documental de Javier di Pasquo, que el jueves llega a los cines argentinos para contar la historia de Gonzalo, un joven que vive en la calle y trabaja como cuidacoches, “es la historia sobre una persona en su intento por, desde la nada, tratar de tener algo de ciudadanía”, sostuvo el director.
“Gonzalo duerme mal porque duerme en la calle y, sin embargo, pelea por integrarse y por alcanzar un determinado valor en un contexto comunitario”, destacó Di Pasquo durante una entrevista con la agencia de noticias Télam para presentar su segunda película.
El film, con guión de Fernando Krichmar y Omar Neri, tiene por sede al Bachillerato Popular Maderera Córdoba, donde se cursa el colegio secundario para jóvenes y adultos y donde el protagonista de las escenas es parte de un colectivo heterogéneo de alumnos.
El director reveló que el documental surgió “de la inquietud de que lo asambleario fuera hacia un sentido solidario y me empecé a cuestionar dónde se aprende la solidaridad y de dónde viene porque me interesaba apreciar el aprendizaje del trabajo cooperativo”.
Con esa meta, Di Pasquo contó que tuvo contacto con la Cooperadora de Educadores e Investigadores Populares y, aunque en principio iba a trabajar en el espacio educativo que funciona en la fábrica recuperada IMPA, finalmente recaló en otra empresa recuperada por sus trabajadores como Maderera Córdoba.
“Es que quería hacer un trabajo de observación y allí podía desarrollarlo ya que, además me quedaba cerca del trabajo”, apuntó quien se desempeña como camarógrafo en Crónica TV donde fue delegado de los trabajadores durante 10 años.
El autor de “El yugo”, sobre tres casos de acoso laboral, que rodó en 2008, no tuvo estreno en cines pero este verano pudo verse a través de INCAA TV, reveló que una vez instalado en las aulas de la escuela “por la forma de expresar y de brindarse de Gonzalo, me di cuenta que había una historia capaz de traccionar todo lo que queríamos contar”.
El extenso camino en torno a “De trapito a bachiller” (que comenzó en 2009 y tuvo rodaje hasta diciembre de 2011), “me permitió conocer a un pibe como Gonzalo que está unido a su comunidad en lugar de buscar zafar de manera individual”.
“Sigo en contacto con él y se emocionó muchísimo con la película, pese a que está pagando un error de no haberse presentado a las citaciones judiciales y por eso está detenido en el Penal de Marcos Paz. Así que ahora estoy tratando de rescatarlo como persona antes que como personaje”, recordó el realizador.




