“Casi un feliz encuentro”, de Griselda Gambaro: dos hermanas entre la culpa y el rencor

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Por Edgardo Solano

Esta obra de la dramaturga argentina, que no había salido antes a escena, cuenta con la dirección de Alejandro Vizzotti y con las actuaciones de  Claudia Mac Auliffe y Sonia Novello.

 

“Casi un feliz encuentro”, una obra de Griselda Gambaro que nunca se presentó en Argentina, con dirección de Alejandro Vizzotti y con las actuaciones de  Claudia Mac Auliffe y Sonia Novello, sale  a escena los domingos a las 18 en Elkafka Espacio Teatral, ubicado en Lambaré 866.

Esta obra, escrita por la prolífica dramaturga argentina en 2007, nunca se subió a las tablas y llegó a las manos a Sonia Novello a través de un libro que compila trabajos de la autora. En ese momento, comenzó el abordaje de este texto.

“Es una obra corta que me sorprendió, hablé con ella y me dijo que nunca la ofreció. La descubrimos nosotros casualmente. Tiene una teatralidad muy rica, son temas muy vigentes, el vínculo entre hermanas es muy rico”, sostiene la actriz.

Griselda Gambaro comenzó con la narrativa y pronto la alternó con la dramaturgia. En sus textos los vínculos tradicionales de la sociedad engendran humillaciones, odios y rencores, pero también hay lugar para la esperanza.

Se corre el telón

Tona cuidó de sus padres mientras su hermana Laura vivía en París. El resentimiento que siente no le permite ver el motivo real que las reencuentra después de tantos años.

“La obra muestra los mandatos sociales y familiares, a Griselda Gambaro le gusta cuestionar estas instituciones. En las familias hay odio,  rencor y amor”, le comenta a Crónicas y versiones Sonia Novello, que en la obra se mete en la piel de Laura.

Laura necesita de Tona, pero no sabe cómo acercarse a ella. Quizás el paso del tiempo y el amor fraterno no sean suficientes para cambiar los sentimientos de culpa y rencor que generan los mandatos sociales sobre estas mujeres.

Laura algo de culpa tiene. De todos modos, está esa fantasía del  que viajó a Europa y que la está pasando muy bien. Es  otro escenario con respecto al que va de viaje, es una vida muy dura, el personaje vivía en un suburbio de París, en un barrio de marroquíes”, acota sobre el conflicto.

Por su parte, Tona expone sus argumentos. “La otra la recibe y le pasa factura de lo que ella hizo, intenta culparla de alguna forma y victimizarse por lo que le tocó. Además a Tona no le fue bien, tuvo un matrimonio frustrado y un hijo que no le da bola”, explica Sonia.

Además, según la actriz para Tona “fue un programón cuidar a los padres”, ante la soledad de su existencia y hasta le dio la posibilidad de tomarse más derechos con respecto a su hermana.

Con Claudia Mac Auliffe nos conocemos de otras obras y trabajar juntas fue una fiesta. La obra nos ayudó a pensar otras cosas, como la relación entre hermanas, el lugar de las hijas para cuidar a los padres, que si fueran varones serían observadas de otra manera”, asegura la actriz, que junto a su compañera de elenco y el director  Alejandro Vizzotti conforman la compañía de  teatro independiente «Tiempo atrás».

Sonia lleva más de dos décadas sobre las tablas, mientras planea llevar “Casi un feliz encuentro” de gira por el Interior del país y anhela interpretar algún texto de Armando Discépolo en un futuro cercano.

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