Por Natalia Arenas
La voz ronca –esa que nunca fue su mayor virtud- sonó intacta y puntual apenas pasadas las 21.30, ante más de 30 mil oídos que lo esperaban ansiosos. Un público de 30 para arriba lo festejó y coreó en cada clásico que el artista inglés supo interpretar y hasta bailar como en sus mejores y jóvenes tiempos.
El traje magenta del inicial “This old heart of mine” obnubiló a los miles de fans que esperaban el arranque del paso de Rod Stewart por Buenos Aires.
El casi septuagenario (cumplirá los 70 el año próximo) se presentó el fin de semana en el Club Gimnasia Y Esgrima de Buenos Aires (GEBA) y repasó allí cada uno de los clásicos que quienes sacaron su entrada esperaban escuchar.
Rodeado de una banda impecable de músicos, en la que se destacó la presencia de varias mujeres (acaso por la clásica condición cuasi machista de que sean los varones los que manipulen un saxo, un violín y hasta los instrumentos de percusión) y la voz limpia y brillante de las coristas, Stewart se paseó por el escenario sin acusar el paso del tiempo. Se lo vió bailar, bromear y contonearse al ritmo de sus clásicos más festejados: “Tonight’s The Night”, “Have You Ever Seen the Rain” y “Twisting The Night Away”, entre otros.
La sorpresa de la noche fue la presencia de su hija, la flaquísima y blonda Ruby Stewart, quien en un “Just One More Day” demostró que acertó en seguir los pasos de su papá. Tal vez el momento más emocionante se manifestó momentos después, cuando hija y padre interpretaron juntos una exquisita versión de “Forever Young”.
El blanco sentaba mejor para el momento de baladas, y por eso vino el primer cambio de vestuario para Rod. Logró un clima intimista con una (otra) mujer al arpa, violines y el acompañamiento de sus fieles coristas. Así lanzó las primeras estrofas de “Have I Told You Lately”. Le siguieron “I Don’t Want To Talk About It» y “Brighton Beach”.
También hubo momento para la pasión futbolera: confeso hincha del Celtic, de Escocia, Stewart cantó, a su salud, “You’re in my heart” y en las pantallas gigantes se vieron imágenes de un joven Rod pateando pelotas. Algo que después tuvo su correlato en el escenario, para delirio de los más fanáticos: el artista tiró al público una treintena de pelotas, son su firma estampada.
Pero estaba faltando algo y esa carencia se sentía en el ambiente: “Do you think I’m sexy?” se la reservó para el final, con camisa rallada multicolor y un movimiento de caderas a tono.
El bis fue uno solo: el (también) clásico “Sailing”, que trajo a GEBA clima de manos arriba que parecían acariciar el viento justo y necesario de la noche, y que terminaron por confirmar que sí: a sus casi 70, todavía pensamos que Rod es sexy.




