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Por Mauricio Amaya

A pocos días de haberse cumplido los cinco años de la muerte de este genial artista, una mirada personal sobre este músico y un recorrido por momentos clave de su obra.

Fue una tarde nublada y sin sobresaltos en esta redacción. Sabíamos desde hace tiempo que El Flaco no venía bien. Cada periodista estaba metido en sus notas, hasta que la pantalla nos pegó un revés fatal, irreversible: “Murió Spinetta”. Todos los que nos vimos interpelados emocionalmente por la obra de Luis Alberto quedamos perplejos.

Ya no habría más discos nuevos, ni recitales, ni entrevistas, nada. Pero no sólo eso, más allá de ser una figura del mundillo de la cultura, un famoso, la forma que tenía Luis de crear canciones, tan auténtica y sensible, generaba algo especial: El Flaco era como un amigo.

“Si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro”, entonó a sus 15 años, en uno de sus temas más importantes, “Barro tal vez”. A pesar del vacío eterno de esa tarde de febrero, de hace exactamente cinco años, la tristeza fue pasando.

Es que si bien se fue a los 62 años, su obra fue inmensa, con más de 40 discos, libros, miles de shows, la coherencia artística de no conformarse, de siempre explorar de forma creativa, de dar un mensaje de amor y fraternidad. Pero habría algo más íntimo e inefable que a partir de ese momento se volvería tangible: Spinetta fue un amigo entrañable.

El trabajo que se tomaron los músicos amigos desde su partida fue intenso y constante. Hubo homenajes impecables que revalorizaron la obra de Luis más allá de lo imaginable. El hermoso show Puentes Amarillos, de Pedro Aznar en Plaza Italia, ante 50 mil personas; el disco folklórico “Raíz Spinetta”, digitado por Néstor Díaz, y otros músicos amigos que hicieron versiones folklóricas de 53 temas de Luis. A fines de 2015 en el Centro Cultural Kirchner se haría “Tu vuelo al fin”, un homenaje íntimo de la obra de Luis con grandes figuras.

Y también saldría el disco “Los amigo”, con composiciones surgidas de Spinetta, en paralelo a sus proyectos musicales, durante zapadas con Daniel Ferrón y Rodolfo García. También hay plazas, escuelas, monumentos y pasajes que llevan su nombre. El Día del Músico es el de su nacimiento, el 23 de enero.

Pero antes de todo esto: dos días después de la muerte de Spinetta, Pedro Aznar dio un concierto en Costanera Sur. Al momento de tocar el tema “Ella también”, una estrella fugaz irrumpió por atrás del escenario, dejando en silencio a las miles de almas presentes. Allí pasaba Luis, viajando en forma de luz por el espacio.

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