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Por Edgardo Solano

Tomando como caso testigo el de la joven jujeña y a la realidad de su pueblo, la película Francisco Rizzi y Hernán Martín amplía el foco a la problemática de género.

En San Pedro de Jujuy hay un noche especial, una velada mágica para las chicas que terminan la escuela secundaria. Se trata de un día en la vida en el que son princesas, como las de los cuentos infantiles. Esta celebración en Jujuy es conocida como la “Cena Blanca”, la fiesta que protagonizan cuando terminan la secundaria.

Esta fiesta no pudo tenerla Romina Tejerina, tal como las demás chicas y como ella lo deseaba desde hacía años, porque el día de su ansiada “Cena Blanca” estaba presa; había matado a la beba concebida después de una violación que quedó impune.

“La Cena Blanca de Romina”, de Francisco Rizzi y Hernán Martín, su debut en la dirección de un documental, toma como punto de partida a la figura de Romina Tejerina y la tragedia que tuvo que transitar en sus nueve años en prisión y por el escarnio que sufrió por parte de su propia comunidad, cuya población se quedó mayoritariamente anclada en el patriarcado más retrógrado y en sus propios prejuicios.

Partimos de lo que fue la tragedia que le tocó vivir a Romina Tejerina, nos impactó. También por el movimientos de mujeres que se empezaron a movilizar por su causa”, le comenta a Crónicas y versiones Hernán Martín, uno de los directores del documental.

Para los hacedores de esta producción de el Ojo Obrero, el caso de Romina va de lo particular a lo general de un problemática que también sufren otras mujeres. “Fue movilizante abordar este caso extremo de la opresión de la mujer”, acota el director.

“Con Romina tuvimos comunicaciones telefónicos, queríamos cuidarla. No quisimos hacer un eje exclusivo en la situación de ella, lo tomamos como a un caso testigo. La situación de ella, era muy compleja, quería volver a la cárcel por la condena que sufría en su pueblo”, agrega.

“La Cena Blanca de Romina” está en cartel en el Cine Gaumont, ubicado en la Avenida  Rivadavia 1635, con funciones a las 13.20 y 20.20.

Romina Tejerina fue condenada el 10 de junio de 2005 a 14 años de prisión por hecho ocurrido el 23 de febrero de 2003, que la Justicia de Jujuy catalogo como “Homicidio agravado por el vínculo”, mientras que para a su agresor no cupo condena alguna. El domingo 24 de junio de 2012 (el día de su cumpleaños número 29) fue liberada después de haber estado 9 años en prisión.

Las miradas inquisidoras de un pueblo que celebra su vida nocturna, pero mide el largo de las polleras de sus adolescentes y de la forma en que bailan, y la omnipresencia de la Iglesia le cayeron en contra a Romina, pero no a su victimario.

“Lo que queremos poner evidencia y que se ve claramente en San Pedro de Jujuy, también existe en otros lugares del país, es la misma concepción misógina de la Justicia”, señala Hernán Martín sobre el caso de Romina y las respuesta de su pueblo ante este hecho, que es un cabal caso testigo.

Mientras que Romina aparece en escena durante escasos minutos, su figura es está siempre presente durante el documental. Irrumpen en escena testimonios por doquier, como los algunos chicos en plan de salida nocturna que dan cuenta de la naturalización del embarazo adolescente y de algunas situaciones de violencia por las que pasan las mujeres desde edades muy tempranas.

Además, aparece frente a cámara el intendente Julio Carlos Moisés con sus polémicas declaraciones hablando de que las chicas “despiertas”. “Si mi hija me dice ‘papá, me violaron’, le contesto ‘hija, tu papá no es tonto’”, asegura el jefe comunal, como si nada, sobre el rol de la mujer víctima de violación, incluso ante su hija como circunstancial víctima.

Otras voces condenan con total liviandad a Romina y hasta hay quien pone las manos en las manos en el fuego por el agresor, usando como excusa que era un hombre atractivo y que por eso se le acercan las mujeres. También están aquellos que disparan contra León Gieco porque fue a visitar a Romina a la cárcel y por su tema “Santa Tejerina”.

En las pluralidad de voces que aporta este valioso documental, también aparece la abogada defensora de Romina, Mariana Vargas, aportando datos sobre el caso, y distintas mujeres de organizaciones que luchan la igualdad de género y por la despenalización de aborto, entre otras causas que se fueron sumando al colectivo de “Ni Una Menos”.

“El patrón puede agarrar a una hija de una peón y abusar de ella, eso esta naturalizado. De todos modos, hay un rechazo y una lucha contra esa naturalización luego de las enormes movilizaciones de los últimos años”, señala el director.

“La cena blanca de Romina” es el tercer largometraje de el Ojo Obrero, luego de “¿Quién Mató a Mariano Ferreyra?” y “Córtenla”.

El documental es el debut de Francisco Rizzi y Hernán Martín en la dirección. El guión es de Olga Viglieca y la edición es de Hernán Martín.

El tráiler: 

 

 

 

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